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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

viernes, 16 de agosto de 2013

Lo que debemos olvidar de Tlatlauquitepec


La realización de este blog me ha dejado un crecimiento en cuanto al conocimiento de mi pueblo, antes solo conocía lo que había en los folletos que de vez en cuando daban en septiembre, además de un documento monográfico que se rolaba en la escuela (creo secundaria), nos hablaba de forma vaga y sin precisión; en verdad me di cuenta que no sabía nada del lugar donde nací (no era el único, la gran mayoría de la gente que conozco estaba igual y lo siguen), tanto así que con el paso del tiempo fui adquiriendo un desapego con Tlatlauquitepec, aún más cuando me aleje de él.

Una vez que entendí la historia de Tlatlauquitepec (que es complicada, sin lugar a dudas), comprendí que hay varias cosas que nos deben volver orgullosos y otras más que sin duda debemos dejar atrás y olvidar, de esto nos ocuparemos esta vez.



La conquista de México sin duda fue un gran evento (para bien o para mal), generando la nación actual, generó odios de aquellos que se creen descendientes de los que vinieron a conquistar, los descendientes de los nativos y la mezcla de estos dos (considerados en los primeros años de la conquista bastardos por los dos primeros grupos); se generó así un gran número de términos y acciones que hicieron chocar a todos estos grupos.

Quien no ha oído el “naco”, el “indio pata rajada”, los más usuales en la región “gente de razón” y “coyot”, palabras en verdad desagradables que debemos olvidar; la costumbre de no reconocer como Tlatlauquense a la gente de los barrios y mirar con reojo solo por vestirse diferente, también para olvidar.


Con desagrado he visto que estas costumbres están muy arraigadas, me fue posible escuchar el reclamo de algunas personas con policías, que si bien muchas veces dejan que desear les decían “pinches nacos, ni siquiera son del centro” (por cierto esto sucedió en las nefastas elecciones municipales pasadas); comentarios en Facebook con respecto a quienes son de Tlatlauquitepec y quienes no (este comentario era hecho por alguien de quien se sabe su familia proviene de una comunidad), olvidemos esta forma de pensar y apliquemos lo que nos legó Morelos en su documento Sentimientos de la nación: “Que la esclavitud se proscriba para siempre y lo mismo la distinción de castas. Quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud."



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Y aquí los Tlayoyos.

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