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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Zonas arqueológicas de Tlatlauquitepec

Cueva del cerro Cabezón:


Vista de la posible cueva del cerro Cabezón.
*ESTE POST CONTIENE DATOS QUE ESTAN EN REVISIÓN, POR LO TANTO DESACONSEJO TOMARLO PARA ALGÚN TRABAJO DE ESCUELA, ETC.

En 1950 el arqueólogo José García Payon exploro la cueva llamada “de Olinteutli” la cual no he podido identificar, allí encontró 2 esqueletos humanos, cajetes, 2 ídolos pequeños y un centenar de navajas de obsidiana, que según unas fuentes se hallaban en manos de la preparatoria ( no he sabido nada de estas piezas aparte de esto, probablemente fueron llevadas a Puebla y están a resguardo del Inah, como algunas encontradas en grutas de Cuetzalan o simplemente desparecieron), algunos definen a esta cueva como centro ceremonial gracias a los hallazgos, aunque también pudo servir de sepulcro.

Posible entrada de la cueva del cerro Cabezón.

La cueva mide 60 metros de longitud, está formada por una figura que en su mayor parte tiene 3 metros por 7 de altura.


Cerro Cabezón desde Analco.


Caltepec o Calatepec:

Antiguo señorío prehispánico que tributaba en Tlatlauquitepec, según Alejandro Mendoza actualmente se haya en “Calatepec" (comunidad del municipio de Tlatlauquitepec) su zona arqueológica se encuentra en el cerro del mismo nombre cuyo significado actual viene de una deformación del  original, o bien de las palabras "Calatl" rana,  "Tepetl" cerro y "Co-C" lugar; siendo el "cerro de la rana". 

Glifo de Caltepec en la matricula de tributos.

El nombre prehispánico se compone de las palabras “Calli”, casa, “Tepetl” cerro y “Co-C” lugar; siendo  "Caltepec"; "Cerro de las casas" o "Pueblo en el cerro". Así se ha descrito “Esta zona arqueológica está asentada sobre una serie de terrazas de 3km de largo por 2km de ancho, en algunas aparecen paredes de piedra que pertenecieron construcciones en la era prehispánica", conocidas ahora como “Los paredones”.


Cerro de Guadalupe-Mecayucan, Tlatlauquitepec:

Santuario de la Virgen de Guadalupe.

Localizado en el cerro Mecayucan o Lugar lleno de mecates de "Mecatl"  lazo, mecate; "Yu" abundancia; "Can" lugar. el se encuentra el "Santuario de la virgen de Guadalupe", en este cerro bajo los cimientos de la iglesia y en la construcción de las escalinatas se encontraron huellas de antiguas construcciones prehispánicas, metates y tepalcates, todo cubierto por la vegetación y tierra.

Cueva del tigre:


En el pueblo de Mazatepec, atraviesa la base de un cerro y en su interior hay vistosos riscos y saltos de agua con numerosas y sorprendentes creaciones calcáreas. Esta cueva es reseñada por la sociedad mexicana de antropología como cueva con indicios arqueológicos (se habla de la extracción hace mucho tiempo de collares de jade y cerámica decorada, restos humanos y piedra talladas de mármol blanco), además de que en el presente año y con motivo de la fundación de un museo comunitario se realizó una expedición, encontrando varias figurillas de barro (posiblemente algún tipo de ofrenda), esperemos que así sea y no desaparezcan como los restos hallados en el cerro cabezón.

Figuritas encontradas en la Cueva del Tigre.*

Enrique Juan Palacios a inicios del siglo XX  visito Mazatepec en su viaje de Tlatlauquitepec a Veracruz y conoció la cueva, dejandonos la siguiente descripción:

Sépase, por lo tanto, que se trata de una cueva abierta en la tierra misma; húmeda y oscura y no solamente poblada por escorpiones y otras alimañas tan inofensivas como estas, sino. . . . por tigres.

Sí, señor, como suena: ¡por tigres!

Estalagmitas de la Cueva del Tigre.**

Porque si hemos de creer a historias que nos relatan los colonos, aquellos recovecos de tejones, que se profundizan quién sabe hasta donde, en la tierra, van a dar nada menos que a las galerías y cavernas de la famosa “Cueva del Tigre”, la cual, un poco más abajo, en las entradas de este mismo cerro sobre el que descansa la colonia, abre su tremenda boca. Yo no lo dudo, pues cierta vez un bandolero, guardado en dicha cárcel, según refieren las gentes, desapareció misteriosamente sin que se hubiese escapado por la puerta. Seguro, que no paró hasta salirse por la consabida cueva.

Entrada a la cueva del Tigre. ***

Nosotros no pretendemos ensayar su difícil caminata a lo largo de las subterráneas galerías; solo vamos a visitar la boca de la gran caverna, curiosos de conocer algo que tiene larga fama en el distrito.

¿Qué lugar, per Baccho!- ¡Qué lugar, corpo di la Madonna!.... decía y repetía Clemente, puesto en tono en los juramentos del idioma italiano, por el vino de Chianti que se usa en la colonia.

No cabe duda que la Naturaleza, cuando se complace en sus obras, sobrepujase a sí misma. El tal tigre, dueño de esta mansión, a fe que era un señor felino, un tigre de refinado gusto y germánica cultura, que parece que había leído a Virgilio y acaso vio representar los dramas de Shakespeare. Digo- lo, porque si en un teatro, al descorrerse el telón, viésemos de pronto un cuadro como la boca de la caverna aquella, juraríamos que era una decoración arreglada por competentísimo escenógrafo.

Murcielagos, Cueva del Tigre. ****

Grandes peñas, dispuestas en forma de pórtico, circundan la entrada misteriosa. Enormes masas de parasitas verdes, como cortinajes de felpa, y en la abertura; y entrecruzándose con su follaje, a manera de lazos de oro, haces infinitos de lianas penden del soberbio friso de la gruta.

Lentamente nos acercamos, así por lo abrupto de la pendiente como por el recelo (pueril ahora) de que al viejo habitante de la casa se le haya ocurrido reivindicarla y no se muestre agradado de esta visita sin tarjeta previa. Entramos. La vegetación no traspone los umbrales; pero el interior es digno del pórtico. Forman el pavimento grandes peñas de color rojizo, y de la misma roca encendida y compacta son las paredes interiores, que muestran la firmeza de las cosas que resisten a los siglos.

Grata frescura reina adentro; más agradable viniendo de la candente temperatura del exterior. Una vena de límpidos cristales corre por entre las rocas, sin que gustemos de sus linfas, porque todo lo que tienen de claras, han de tener de próvidas en tercianas, cuartanas y todas las Anas del martirologio. ¡A fe mia! . . . . ¡Ameno sitio se buscó para su regalo el rugiente señor de las cavernas  Aquello es todavía mejor. Es un palacio decorado por el agua, en el que las estalactitas multiplican  filigranas, encarrujados y arabescos. ¿entramos, amigos?

Las formaciones en esta cueva. *****

Manuel Guerra es el primero en decidirse. Jenaro nunca dice que nones a nada. Lauro no parece muy resuelto, pero tampoco retrocede. Gonzalo Mantilla ya nos está dando el ejemplo. Solo Clemente, califa demasiado sibarita para molestarse, prefiere esperarnos reposando en una magnifica peña, donde nada echa menos sino el narghile cargado de aromático hatchiss, y la bella favorita, que arrulle su sueño con caricias.

Oscuro callejón, a manera de un laberinto, nos está atrayendo con sus estrechos recovecos. Y allá vamos. . . .

No cabe duda que la gruta se interna largo trecho; pero no me parece que se profundice en demasía, al menos el rama que recorremos. Caminamos, primero, sin gran dificultad, hasta que aquello se hace más y más angosto; la bóveda frecuentemente se abaja de tal modo, que, cuando menos lo espero, ya me abrí un enorme chichón en la cabeza. Pero, no importa. . . . ¡aquí viene el farmacólogo!

Jenaro empuña una gran torcida, con el humo de la cual tenemos la puerilidad de marcar nuestros nombres en la roca que más se presta a ello. !Estarán allí todavía? Chi lo sa.. ..
Las estalactitas no escasean.. .. ni abundan. Las hay bastante hermosas, sin que alcancen el prodigio de cristalización que se admira en las Cuevas de Bella Mar, en Cuba, o en nuestra insuperable caverna de Cacahuamilpa. Con todo, descubrimos buen número de agujas, capiteles, columnas, rosetones y archivoltas muy bellamente labradas. Tanto, al fin, nos chapuzamos en el agua, la cual forma corriente y aun pequeños remansos en el piso, que al cabo optamos por dejar la expedición en coma; sin esclarecer, por entonces, si es verdad que las galerías se comunican con la cárcel de Mazatepec.

Dejemos que el científico Ponce se encargue de resolver este problema.

Ya de regreso en el pueblo, colocada a la manera de la espira de una pila bautismal, admiramos en la fuente pública una hermosísima estalactita, la más hermosa acaso que hemos visto, traída de la gruta. Es una aguja tan bellamente esculpida y calada por el agua, que podría jurarse que en su pulimento anduvo la mano de mago del signor Benvenuto Cellini.  ¡ Io lo credo.....!

Antigua iglesia de Mazatepec, posiblemente cerca de esta estaba la
fuente hecha con una estalagmita, que pena que haya sido tirada para construir
una copia de la basilica de Guadalupe. ******


Oyameles, Tlatlauquitepec:


Obsidiana a orillas de la super carretera Puebla-Teziutlan.

En esta junta auxiliar se encuentran minas de piedra obsidiana, reportada por Reyes Cortés en 1979. Se localiza en la parte norte de la cuenca Oriental a 6 km de la carretera 129 y al este de la estación de Huitzitzilapa, siendo llamado "Barranca del Diablo" donde se encontró también un taller para la producción de puntas y cuchillos de obsidiana en donde se han encontrado tepalcates de color amarillo probablemente del clásico, además de este taller también se han hallado algunos "talleres primarios" o de transformación inicial de materia prima, cuya producción tuvo como punto final los talleres de Cantona.



Según el arqueólogo García Cook estos yacimientos fueron explotados a gran escala por los habitantes de la ciudad prehispánica de Cantona, siendo una materia prima que jugó un papel sumamente importante en la existencia y mantenimiento de esa ciudad. De hecho la presencia de este yacimiento fue una de las razones para la ubicación geográfica de la construcción de Cantona.






Oyameles se encuentra cerca a el municipio de Zaragoza (antigua junta auxiliar de Tlatlauquitepec también), lugar con quien comparte la estructura de suelos y minas de obsidiana, siendo el antiguo punto del paso del río Acuaco el que contiene las evidencias de ocupación antigua.


Navajas de obsidiana de Cantona, colección propia.

Sistema de yacimientos de obsidiana Oyameles-Zaragoza.


Cueva de Tepehican:


La descripción de esta cueva es vaga, de allí que se conozca poco y probablemente se le dé más importancia o características que no tiene y dice: la cueva se encuentra en la comunidad de Tepehican ( que significa “Atrás del cerro” (Cabezón en este caso) y viene de las palabras “Tepetl” cerro, e “Icampa” atrás o detrás de), ubicada en una cañada donde corre un arroyo originado en la cueva, esta tiene una profundidad de 300 metros, y se cuenta que en sus paredes interiores se hallaban glifos pintados o tallados en las paredes de la misma, aunque me han dicho que estos desaparecieron después de que alguna persona pintara encima de ellos, dañandolos para siempre ( segun una descripción estos glifos eran: corazones, cabezas, flechas, personas y hojas de arbustos).



Cueva de Tepehican. *******

Jamoncillos:

Este lugar se encuentra entre Atotocoyan y tlatlauquitepec, hay una terraza a donde tenía asiento un centro ceremonial y un local para habitación, su extensión es de 1 km de ancho por 2 km de largo.

Otros Lugares y monumentos:

Según Alejandro Mendoza existen numerosos montículos  en varias comunidades de Tlatlauquitepec: los encontramos en Xalteta, Tepehican (noticia confirmada por un lector anónimo de este blog ), el Carmen, Ajocotzingo, en el área del edificio de la Cruz Roja (Cerámica completa y tepalcates, que servían como juguetes a las niñas que los hayarón) y la entrada a Tlatlauquitepec (Tepalcates).


Vista de oreja de ceramica, encontrada en un tumulo de arena en la entrada de Tlatlauquitepec, colección propia.




Se encuentran petroglifos según este mismo autor: en Jiliapa, Tonalaco, Xiucayucan, Llanos de Atoluca (Gómez  sur); en el zócalo encontramos un monolito prehispánico hallado en la zona baja del municipio ( la primera impresión que da es ser una serpiente por la postura en que se encuentra, pero al verlo bien nos encontramos con un cráneo descarnado o bien una iguana, con unos pendientes, un brazo a cada lado de la escultura, con cinceles o un pedernal-tecpatl en cada mano con la configuración prehispánica, preparándose para esculpir o sacrificar).


Podemos ver su rostro, dientes, cuencas de los ojos, el pendiente (sin oreja), una ceja
posiblemente y el brazo con el pedernal-tecpatl.

Tecpatl del museo de Templo Mayor.



Podemos ver la dentadura tipo calavera, las cuencas de los ojos vacías, así
como el brazo y el pedernal-tecpatl.
Sacrificio humano por extracción de corazón, el sacerdote utiliza un cuchillo de
pedernal-tecpatl (CodiceLaud).
Calavera prehispanica, se pueden sobre la cuenca del ojo una ceja, en la nariz lleva
un cuchillo de pedernal (codice Borgia).

Posible hechicero con mascara de calavera, también muestra una ceja sobre los ojos y en sus
manos un cuchillo de pedernal (codice Laud).



Una lastima en el abandono en el que esta este monolito, en noviembre de 2011
fue derribada y se tardo en colocar de nuevo en su lugar varios días.





Fuentes y algunas fotos:




 ¿Quieres ver la entrada anterior?, da clic en la siguiente imagen.


El significado de los nombres de las comunidades y barrios de Tlatlauquitepec.

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