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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

jueves, 16 de enero de 2014

Tlatlauquitepec en la independencia


La villa de Tlatlauquitepec al igual que gran parte de los pueblos acriollados (anteriormente eminentemente indigenas, como Zacapoaxtla y Teziutlán) de la sierra nororiental, fue un lugar pro realista, aunque en sus alrededores hubo también gran cantidad de rebeldes insurgentes, según lo cuentan las autoridades realistas màs importantes de la zona (Antonio Luque de Zacapoaxtla y el gobernador del fuerte de San Carlos de Perote)


Fortaleza de San Carlos, Perote. Imagen de Wikipedia.

1812:

El 16 de mayo entraron en Tlatlauquitepec los insurgentes sin encontrar oposición.

El 19 de junio se trató de tomar Ahuacatlan por los de Tlatlauquitepec, por 5000 insurgentes.

Iglesia de Ahuacatlàn.

El 20 de junio:

A las siete ya Comaltepeque (Comaltepec) estaba incendiado y asesinadas tres mujeres, un muchacho de 6 a 7 años y 4 hombres, entre ellos un ciego que arrojaron al fuego y una mujer ciega que murió a los 6 días; Tatoscac el mismo día fue quemado, por los ocupantes de Ahuacatlan. A las 9 de la mañana tenían cercado el pueblo completamente con los 5,000 de Tlatlauqui, 2,000 por el camino real de Xiuhteno y 3,000 por Comaltepeque, haciendo un fuego horrible con 2 cañones y muchos fusiles y escopetas. 

Llegando a Zacapoaxtla, cargando el ataque sobre Caliacapan al sur, quemando casas, siendo repelidos por las fuerzas locales. 

La composición de estas fuerzas Luque nos la da así: La chusma que vino por la parte de Ahuacatlan se componía de los pueblo de Altotonga, Azatlan, Xalacingo, Tesiutlan, Chicnautla, Atempan, Teteles, Tlatlauqui y demás pueblos, que estoy informado se congregaron hasta de la antigua.” “Estos se robaron a san Nicolás, titular de Tatoscac, dos campanas y todos los ganados de Ahuacatlan: se llevaron igualmente 3 campanas, algunas mujeres y muchas criaturas. 

A las 2 de la tarde desaparecieron los combatientes de las proximidades de Zacapoaxtla, en estos enfrentamientos, los insurgentes perdieron 53 hombres y al capitán Moral y Hernández. Con órdenes de Zacatlán.


El 27 de junio:

El día 27 […], me resolvía a entrar al de Tlatlauqui, disponiendo mi gente en orden para atacar si fuese necesario, y logre posesionarme de uno de los cuarteles de los insurgentes sin haber hecho el pueblo resistencia alguna por hallarse sin habitantes […]
9 de septiembre:


El gobernador del fuerte de San Carlos de Perote Juan Valdés nos da cuenta de la fama que había cobrado Tlatlauquitepec de la siguiente manera: […] mientras yo recorría otros pueblos, hasta el de Tlatlauquitepec que llegaba la comisión que V.S. me confirió. Llegue al de Chicnautla, cuyo gobernador con algunos indios se me presento y los amenace si volvían a unirse a los rebeldes; lo mismo hice en el de Atempa, Teteles, Naullapan y Santiago, los que ya no estaban en tan mala disposición escarmentados y temerosos de que los patriotas con los indios de Zacapoaxtla cayesen sobre ellos y los castigasen, como lo habían hecho justamente con el mencionado pueblos de Tlatlauquitepec por su rebeldía y lo adicto que aquel estaba a la mala causa.

El 10 de septiembre:

Luque nos cuenta de este día: […] el día 10 (de septiembre) Salí con mi división y la de Tesiutlan para Tlatlauqui […]me dirigí a este (zacapoaxtla)por el barrio de Huaxtla, perteneciente a Tlatlauqui, y como a una legua de distancia se avistaron los rebeldes en número de más de 300 de caballería que se habían reunido dos días antes con el fin de aniquilarnos, […] A poco tiempo de llego nuestra división y atacando por dos puntos a eta infernal canalla, los pusimos en precipitada carrera, matando de 6 a 8 y muchos heridos. […] Es imposible ponderar la reunión que hizo el rebelde pueblo de Tlatlauqui cuando oyó el tiroteo, pues acudían los indios ocupando los caminos en grandes pelotones aunque fuera de tiempo, pues acudían los indios ocupando los caminos en grandes pelotones, aunque fuera de tiempo, pues ya no nos podían hacer daño por estados mejorados y casi en nuestro país, siendo de admirar, que en 4 ocasiones que he estado en Tlatlauqui no pasan de 5 indios los que he visto, y la infamia que estaba meditada contra nosotros, no hubo uno que me la anunciara.

El Obispo de Puebla Manuel González del Campillo indulto a los indios de los curatos de Coronango, Atlihuetzia y Tlatlahuquitepec que andaban con las armas en la mano sosteniendo la causa de la in-dependencia.


1813:


En 1813 el 27 de abril, Osorno ataco Tlatlauquitepec y Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec ahora ya del lado realista, el reporte del ataque es el siguiente:

El martes 27 del corriente a las doce y media del día tuve aviso por el valeroso natural Miguel Santos, de que los rebeldes; se habían avistado por el poniente en excesivo número. "Inmediatamente mandé tocar generala 'y habiéndose reunido mi Tropa, patriotas é indiada de este pueblo (Tlatlauquitepec), dirigí la acción en el modo siguiente: fui atacado a un mismo tiempo, por el poniente, norte, y sur: la fuerza del enemigo según la declaración de un contrario que se presentó, fue de dos mil hombres de caballería bien armados.

Habiendo observado que la mayor fuerza venia por la cortadura que tengo hecha por el poniente en el paraje nombrado el Arco, mandé para que la sostuvieran diez patriotas y cinco de mi tropa al mando del capitán de patriotas D. Joaquín Bonilla y subteniente D. José Flandes; a la cortadura del norte seis patriotas y cuatro soldados de mi partida al mando del sargento primero D. José Antonio Lara: por el lado del sur dos patriotas y cuatro de Madrid al mando del interventor de correos d. Vicente de la Parra, como también al sargento primero de dichos patriotas D. José Ordoñez quedándome con veinte hombres para sostener los parapetos de las avenidas de la plaza y retaguardia del cuartel, donde se sostuvo el subteniente D, Manuel Aparicio. Puesto ya en este orden comenzaron a resistir al enemigo que con mucha velocidad y vigor se arrojaba hasta Los parapetos; pero el entusiasmo de mi tropa y de este reanimado vecindario, le debilitó toda su furia haciéndole un considerable destrozo, como fue el de matarles más de cincuenta hombres. En este primer impulso falleció el valeroso teniente de patriotas D. José Flandes, el soldado de Madrid Manuel Berlan y el .patriota José Pastor Martínez: igualmente salieron heridos el referido capitán D. Joaquín Bonilla, y entre patriotas y naturales otros cinco. Viendo que a las siete horas de fuego vivo a más de habérseme descompuesto muchas armas, las municiones y piedras de chispa se iban acabando, determiné pedir auxilio al pueblo de Tesiutlan y a las siete de la noche que fue cuando había calmado un poco la fuerza del enemigo, salió igualmente el cabo segundo de mi batallón José María Martínez por entre el enemigo al pueblo más inmediato de Zacapoaxtla a pedir igual auxilio, y habiendo llegado al amanecer no lo traxo por haberle aproximado los malvados, y se quedó resistiéndolos en el nominado pueblo. A las 6 de la mañana del día siguiente volvimos a ser atacador, aunque no con tanta fuerza como el día 27, y a las cuatro horas de estarnos sosteniendo me vino el auxilio pedido de Tesiutlan él que se componía de cincuenta infantes y 30 de caballería con sus oficiales: de infantería el capitán de patriotas D. José María Vidal y de caballería el capitán D. juan Arteaga y sus subalternos D. José Guerrero y D, José Ruíz. Inmediatamente mandé que avanzara la caballería por él rumbo del poniente, y la infantería y parte de mi tropa, patriotas e indios a sostenerles la retirada, con lo que conseguí ponerlos en una vergonzosa fuga en que hizo la caballería un prisionero y tomó un estandarte, y el sargento primero D. José Antonio Lara dos prisioneros: al que tomó la caballería de Tesiutlan con las armas en la mano, Ío mandé arcabucear inmediatamente.

Recomiendo a V. S. al vicario de esta parroquia Br. D. José Francisco González, como también al paisano D. Ignacio Landero que en lo más vigoroso del ataque andaban municionando mi tropa y comunicando mis órdenes.

Me seria doloroso, y muy ageno en mi modo de pensar el recomendar a V. S. en particular a los señores oficiales, a los sargentos, cabos, soldados, patriotas é indiada de estos contornos, como así mismo a los que vinieron a auxiliarme de Tesíutlan, porque todos unánimemente se manejaron con el entusiasmo, honradez y patriotismo que les caracteriza, en términos de que no hallo expresiones para ponderar a V. S. lo vigoroso de sus acciones.

Asimismo hago presente a V. S. que esta acción se ha sostenido la mayor parte del tiempo con cincuenta y una armas, y un caxon de municiones poco más, y que en la tarde del27 en su mayor fuerza me faltaron 10 armas que por su continuo uso se inutilizaron y casi se acababan ya las municiones.

Finalmente hago á V. S. una total recomendación de todo este vecindario y en especial del encargado de justicia de este pueblo D. Mariano Landero. Dios guarde á V. S- muchos años. Taltlauquitepeque y abril 30 de 1813 Pedro Lemas. —St. D. Miguel Ungaro y Duzmet.


1814:

Ya para 1814 Tlatlauquitepec participaba de las persecuciones de insurgentes, el informe es el siguiente:

La detención de Huahuaxtla fue para más descanso y dar lugar a que dos piquetes de patriotas de Tlatlauqui y Teteles fuesen batiendo en su marcha como les previne a los ladrones que debían de estar en sus acostumbrados parajes[….].Se les recogieron a demás en su campamento (a los insurgentes) 18 caballos, 8 sillas y 4 mulas, y en sus posiciones o territorios hasta san Francisco Ixtacamaxtitlan 32 bestias caballares entre yeguas y crías, 73 cabezas de ganado vacuno, menos 4 que se devolvieron a su dueño, 3 jumentos, 7 cerdo medianos y 230 cabezas de ganado menor, todo lo que presentaron y repartí proporcionalmente enviando para el fondo de Tlatlauqui y Teteles lo relativo a sus piquetes […].

Recomiendo a V.S. a este oficial ameritado en muchas acciones por sus conocimientos a D. Mariano Bravo que iba mandando a Zacapoaxtla, al teniente de Tlatlauqui D. José Savorido, […] y a todos los de los 3 pueblos e indios de Comaltepec, Huahuastla y Tlatlauqui que se hallaron en dicha expedición [….].

Dios guarde a V.S. muchos años. Zacapoaxtla 26 de enero de 1814.- Cayetano Gómez González.


1815:

En 1815 se sabe de castigos a insurgentes hechos en Tlatlauquitepec de la siguiente forma: 

Luis Antonio Conde, originario de San Juan de los Llanos (Libres), Estado de Puebla. Este guerrillero, de quien se dice que andaba unido a otro llamado Claudio Marín, y que era muy valiente y de depravada conducta, según el parte que el realista Joaquín Bonilla dirigió al Comandante Militar de Zacapoaxtla, el 9 de febrero de 1815, fue capturado en el cerro de Acoaco, junto con su compañero Marín y dos mujeres que los acompañaban, llamadas María Guadalupe Córdova y María Tomasa, del pueblo de Tenextatiloyan. 

El Tecolote, al ser aprehendido, hizo vigorosa resistencia; pero los realistas lo rindieron a golpes de fusil. 

Tanto José Antonio Conde como Claudio Marín fueron conducidos a Tlatlauqui, donde, previos los auxilios espirituales, se les sentenció a ser pasados por las armas, lo que se verificó el 13 de dicho mes. 

En cuanto a María Guadalupe Córdova y María Tomasa, el Comandante de Zacapoaxtla, D. Cayetano Gómez González, que debe haber sido un hombre de alma negra y corazón depravado, las sentenció a una pena infamante, inicua. He aquí la sentencia respectiva: 

Disponga V. que las mujeres corrompidas que andaban con los reos, las ponga en un perpetuo deposito, y si puede ser fuera de ese Pueblo, mejor, como Teziutlán, etc., pero antes serán sacadas a la vergüenza pública, paseadas por ese Pueblo (Tlatlauqui) en burros, desnudas de medio cuerpo arriba, trasquiladas, y tan enmieladas, que se les pegue la gran porción de plumas con que deba cubrirse el medio cuerpo desnudo y la cabeza, etc. (castigo hecho por la inquisición). 

El Comandante de Tlatlauqui, D. Joaquín Bonilla, dio parte de haber cumplido las terribles sentencias contra Claudio Marín y Luis Antonio Conde, así como contra las infelices María Guadalupe Córdova y María Tomasa. 



Fotografía de una emplumada,  de blog "El Bable".

1822

En el año de 1822 ya con la proclama de la independencia por Agustín de Iturbide en Iguala, y en el mes de abril se dio un movimiento anti independentista que según Zamacois “buscaba regresar al dominio español, que escarmentado con la lección que había recibido, pudiese adoptar medidas que conciliasen su decoro con los verdaderos intereses de este país, contando para su ejecución con las tropas expedicionarias que estaban próximas a embarcarse en Veracruz para su repatriación, que se unirían, con las que se hallaban en otros puntos, con las del país que Iturbide tenía a su disposición, y con todo el partido español, que aunque sofocado, se declararía en favor de la reacción presentándosele la oportunidad, ofreciéndole en nombre del rey y de la nación española, cuantas seguridades pudiese apetecer así como la recompensa correspondiente al gran servicio que iba a prestar”.

El de Órdenes (tropas expedicionarias) militares se hallaba en Tezcoco; el de Castilla en Cuernavaca; Zamora en Guadalupe, y cuatro compañías de Zaragoza en Nopalucan, camino de Puebla a. Veracruz: el primero y segundo de estos cuerpos, no podían llamarse capitulados, pues eran parte de la guarnición de Méjico, de donde habían salido por Orden de O-Donojü, sin capitulación alguna: los otros habían capitulado en diversos puntos.

Las cuatro compañías de Zaragoza que estaban en Nopalucan, debían marchar a las Órdenes del teniente coronel Galindo, a sorprender el castillo de Perote, mientras que una parte de la guarnición del castillo de Ulua y de las tropas de la primera división ya a bordo de los buques que habían de conducirla a la Habana, desembarcando en Tuxpan, protegía el movimiento de los pueblos de la Serranía, en la que el partido español era fuerte. Galindo en vez de marchar sobre Perote, se dirigió a Zacapoaxtla (que ahora estaba según convenía a sus jefes políticos los "Luque", estaban del lado insurgente) en donde entro en la noche del 3, con el objeto de apoderarse. De la artillería que allí había y de la persona del comandante D. Mariano Alonso Luque, que logro difícilmente escapar sin tener tiempo de vestirse.

Obelisco que marca el lugar de la batalla en Zacapoaxtla, la cortadura.
En Zacapoaxtla, el teniente coronel Galindo, viendo que Luque reunía número considerable de gente, no pudiéndose sostener en la población, clavó los cañones que allí había tornado, inutilizo las municiones que no pudo llevar y remprendió la marcha al pueblo do Tlatlauqui, en el que contaba con partidarios, y aunque lo hostilizo Luque en toda la marcha causándole alguna perdida (según Antonio Carreón en el punto llamado Xochihuehueyteco de Ahuacatlan, los españoles formaron cuadros, y se defendieron desesperadamente, pero destrozados los cuadros, siguieron en dispersión y batiéndose en grupos en retirada para Tlatlauquitepec. En este llano se abrió una gran fosa y en ella se sepultaron los cadáveres de los muchos españoles que perecieron), llego a aquel lugar guiado por el capitán que había sido de realistas del mismo Don Joaquín Bonilla (antiguo compañero de Luque en la persecución de insurgentes) y por otros vecinos, entre ellos José Teodoro Martínez, cura de Tlatlauqui.

Parte dada por Luque de este hecho:







Parte del mismo hecho por Galindo:





Galindo, viéndose amenazado por fuerzas a. que no podía resistir, retrocedido a. Nopalucan en cumplimiento de las Ordenes dc sus superiores, y su gente fue desarmada en la hacienda de la Concepción, dejando a los oficiales las espadas, y conducida a Puebla, así como también el cura de Tlatlauqui José Teodoro Martínez (nos dice Ramón Vargas López de este cura lo siguiente: Cuando más engolfado estaba dicho Martínez en sus obras, su desgracia quiso que vinieran los capitulados del regimiento de Zaragoza, con quienes se pronunció por el gobierno español, hubo muertes  en las faldas de por Ahuacatlán y miles de apuros; el resultado fue llevarse así a la tropa pronunciada, como al señor cura, presos para Puebla, enseguida les hicieron embarcara en Veracruz [...].) y demás individuos de aquel lugar, que se declararon en favor de la contrarrevolución.



1831
  

Nueve años después de la consumación de la independencia en 1831, el curato de Tlatlauquitepec fue dejado en manos de José María Fernández del Campo, antiguo cura insurgente de Huatusco y uno de los primeros diputados en el congreso de Chilpancingo. Ramón Vargas López nos cuenta de el: “perdió entonces la América y el sufrió encierros y demás: compurgado ese merito, digamos así, le dieron el interinato del primer curato de Atlixco y de allí vino a esta propiedad”.


Archive referente a Fernández del Campo.

Fuentes y algunas fotos:
  • Diario de un cura de Pueblo y relación de los señores curas que han servido la parroquia de nuestra señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don Ramón Vargas López.
  • La Gaceta del Gobierno de Mejico, 1812-1822.
  • Anales, del museo nacional de arqueología, historia y etnologia, tomo II.
  • Blog "El Bable".
  • Fuentes Documentales Coloniales para la Historia de Nuevo León, de Rosy Loyola, Carlos E. Ruíz Abreu.
  • Historia de la ciudad de Puebla de los Ángeles, de Antonio Carreón.

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Zonas arqueológicas de Tlatlauquitepec.

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