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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

jueves, 30 de enero de 2014

Tlatlauquitepec en el siglo XIX ( la guerra contra E.U.A., la guerra de reforma y la intervención francesa)



Guerra contra E.U.A.:



En la batalla de Cerro Gordo participo gente de Tlatlauquitepec bajo las órdenes del coronel Manuel Arrieta en 1847, mismos que fueron liberados tras la derrota del ejército mexicano, algunos de ellos son: el comandante Juan Francisco Barrón, capitán Sixto de León, teniente Camilo Villa, teniente Rafael Rojas, Subte. Luis de la Cueva y Subte. Joaquín González.



Dictadura Santanista:


En 1852 se declara el Plan de Guadalajara, mejor conocido como Plan de Jalisco de Regeneración Política, movimiento conservador que pide el regreso de Santa Anna al poder. Entre noviembre y diciembre de 1853 las poblaciones de la Sierra Norte son “invitadas” por las autoridades santanistas de la capital poblana a que firmen actas de adhesión al Plan de Jalisco, logrando así que se levante el acta de adhesión a este plan en Tlatlauquitepec.

El Plan de Ayutla, proclamado el 1 de marzo de 1854 por Juan Álvarez, desconocía a Antonio López de Santa Anna como presidente de la República. Este movimiento, provocó que Santa Anna abandonara el poder el 9 de agosto de 1855.



Plan de Zacapoaxtla:


El 12 de diciembre de 1855 el general Ignacio Comonfort asume la presidencia de la república, el mismo día el cura de Zacapoaxtla, Francisco Ortega y García, encabezando a curas y militares, se pronuncia en contra del gobierno liberal bajo el estandarte de Religión y fueros.
Luis G. Osollos.
Este pronunciamiento es secundado por la fuerza federal desertara del coronel Luis Gonzaga Osollos. Y no tarda en sumárseles el general Miguel Miramón, quien subleva en Tlatlauquitepec al 19o Batallón de Infantería; redujo a prisión a su coronel D. Rafael Benavídez, y sé fue llevándose todo el cuerpo a zacapoaxtla, en la que se encontraban Francisco Güítian, Luis G. Osollos, y Juan Olloquí . Inmediatamente salen de la ciudad de Puebla hacia la sierra tropas federales para reprimir el alzamiento reaccionario, entre ellas las del general Severo del Castillo, las cuales no obstante se pasan del lado de los pronunciados. Estos sublevados, levantaron todos una acta el 19 de Diciembre, proclamando las Bases Orgánicas de 1843, dándole Güítian a este movimiento el de "Por Religión y Fueros," nombre que no agradó a Osollo ni á Miramón y que aplaudió Olloqui.

Clic aquí si quieres ver el acta del plan de Zacapoaxtla.


La fuerza militar principal de los reaccionarios avanzó hacia la ciudad de Puebla, tomándola el 22 de enero de 1856. Luego de ser derrotados el 8 de marzo en Ocotlán por Comonfort (cerca de la ciudad de Puebla), los reaccionarios se encierran en Puebla, donde son sitiados entre el 9 y el 23 de marzo y sufren una gran derrota. Seguramente para tratar de dividir a las fuerzas del gobierno liberal, o para distraerlas del cerco que estaba a punto de culminar con la victoria, aproximadamente el día 20 de marzo de 1856 las poblaciones de Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec se sublevan en apoyo de las fuerzas reaccionarias de Puebla. No obstante, el 25 de marzo se presenta en la región el comandante militar constitucionalista de la fortaleza de Perote, el teniente coronel Rafael Junguito, con fuerzas liberales de Puebla y de Veracruz e íntima a las dos plazas rebeldes para que depongan las armas —luego de comunicarles la rendición de la plaza de Puebla—, recibiendo respuesta negativa.



Miguel Miramón.


El 22 de octubre de 1866 nuevamente se sublevan contra el gobierno liberal las poblaciones de Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec. Se pronuncian nuevamente en favor de la religión y proponen el Plan Regenerador de Nuestra Nación. Según ellos mismos, “...defienden una causa santa y justa”. Su grito de rebelión es: Dios, Religión y Orden. Pasan inmediatamente a los poblados de Teteles y Atempa y les proponen a dichas autoridades que se sumen a la sublevación.


El 3 de diciembre de 1856, el comandante militar de Teziutlán Enrique Augón informa: que se enfrentó a los sublevados de Zacapoaxtla y Tlatlauhqui en Atempa con los 125 elementos de la Guardia Nacional de Teziutlán y los 240 de Veracruz, los alzados eran más de 400 hombres y estaban dirigidos por Agustín Roldán y por el cabecilla de Tlatlauhqui, Miguel León. Los rebeldes dejaron nueve muertos, 20 heridos y 20 prisioneros. Los liberales sólo tuvieron dos muertos, un herido, un anciano asesinado y un dragón (soldado de caballería) desaparecido. Los sublevados de Zacapoaxtla y Tlatlauhqui estaban muy disminuidos debido a que una parte de su fuerza había salido con anterioridad a Huamantla, donde también hubo un gran pronunciamiento de fuerzas reaccionarias; pero éstas sufrieron un serio descalabro en Amozoc. El 6 de diciembre de 1856 las fuerzas liberales del general Ignacio Comonfort derrotan a los sublevados reaccionarios de la ciudad de Puebla. Finalmente, el 22 de diciembre de 1856 una combinación de fuerzas de Guardia Nacional ataca Zacapoaxtla y termina con la sublevación.


Todas estas sublevaciones fueron promovidas por los curas de Tlatlauquitepec (López Vargas el principal) y de Zacapoaxtla; el comandante militar de Teziutlán, coronel Enrique Augón, le informa al gobernador Tomás Moreno de lo que era un secreto a voces: “...y también habérseme noticiado de palabra que once clérigos concentrados en Tlatlauhqui son los que derraman sobre los pueblos indígenas de esta tierra la cizaña de la manera más astuta y pérfida”.

La guerra de Reforma:


Desde la promulgación de la Constitución liberal-radical en febrero de 1857 y la obligación impuesta por el gobierno a todos los empleados públicos para jurarle obediencia, el país se había incendiado una vez con la guerra provocada por el partido reaccionario, inconforme, aunque ahora a nivel nacional. En las elecciones de junio de 1857 triunfan Ignacio Comonfort como presidente de la República y Benito Juárez como presidente de la Suprema Corte de Justicia.


El 18 de abril, cuando chocan fuerzas liberales y conservadoras en Orizaba, Veracruz, ambas con un buen número de efectivos. La batalla la ganan los conservadores, desalojando a las fuerzas liberales, que maltrechas buscan refugio en el puerto de Veracruz. La batalla de Orizaba fue un triunfo importante debido al número de muertos, heridos y prisioneros hechos a los constitucionalistas, y por el armamento que les arrebataron.


Participaron en el bando reaccionario una compañía de Zacapoaxtla y una fuerza de Tlatlauquitepec. Al respecto, el 30 de abril siguiente el general Miguel Ma. Echegaray, Jefe de la División de Operaciones de Oriente del ejército reaccionario, en Orizaba, le ordena al comandante reaccionario del estado de Puebla, que en vista de que ya no son necesarias en la División de su mando las fuerzas de Zacapoaxtla y Tlatlauhqui “...se servirá Ud. disponer que regresen a los pueblos de su procedencia, con objeto de reforzar aquella línea y de que operen sobre Teziutlán, para cuyo objeto librará las órdenes correspondientes a los comandantes Militares de Papantla y Zacapoaxtla.


El 10 de abril de 1860 Francisco Guzmán, subprefecto y comandante militar de Tlatlauquitepec, se queja ante el gobierno del estado de Puebla: “Ayer se marcharon las fuerzas del Sr. general Carbajal (que varias veces cayo sobre Tlatlauquitepec) que se hallaban en esta población desde el día anterior. Aunque la permanencia de ellas fue corta tuvo sin embargo este vecindario que lamentar muchos decesos… apenas hubo llegado la expresada fuerza, cuando varios piquetes recorrieron las calles todas de la población rompiendo a hachazos las puertas de varias casas que se encontraban solas por haber emigrado a los bosques muchas familias, y se llevaron cuanto les fue posible, inutilizando lo que no podía servirles. En la tarde fueron 25 soldados a los barrios de Atagpan y Huaxtla, robaron varias casas y lastimaron (a) algunos vecinos y forzaron varias mugeres.

Antonio  Carbajal, estatua de la ciudad de México.
Iguales escenas se verificaron en los barrios de Contla, Zinacantepec, Xaltenango, Analco y Mecayuca. A la ranchería de Xiocayucan fueron 4 soldados, robaron las casas de Ramón Fernández, Luciano Guzmán y otras muchas y se trajeron un caballo de propiedad de Juan Guerrero, que le fue devuelto por empeño del general Alatriste. En la noche entraron 6 soldados a la casa de una anciana llamada Teresa Herrera y abusaron de ella. En la mañana de ayer y por orden de los Sres. D. Pablo Carbajal (hermano del general Antonio Carbajal) y D. Magdaleno Ruiz fue apresado Octaviano Luna, dependiente de la casa de Doña Juana López y conducido al punto de Totomoztla, donde lo amarraron a una viga, quedando suspendido en el aire. Hallándose en esta disposición le dieron infinidad de cintarazos diciéndole que si no confesaba dónde estaba todo el dinero y demás intereses de sus amos lo fusilarían, a lo que Octaviano Luna contestó que podían hacerlo, pues él ignoraba el paradero de los intereses; que los únicos que había en la casa eran los que se llevaron la víspera (la misma tropa de Carbajal), y que en clase de dinero sólo había diez pesos, cuatro reales que había producido la venta de ese día. Entonces el referido D. Pablo Carbajal lo mandó desatar y lo obligó a que viniera a hacerle entrega de la citada cantidad. El mencionado dependiente es un joven que apenas cuenta 16 años de edad, huérfano de padre y madre, muy hombre de bien y ajeno a los asuntos de política. Hoy se encuentra enfermo a consecuencia del tratamiento que le dieron los citados señores D. Pablo Carbajal y D. Magdaleno Ruiz, quienes me amenazaron ásperamente por haberles suplicado que no lo estropearan y que evitaran los robos que estaban cometiendo en una casa. La casa del Alcalde 2º fue saqueada sin que hubiera valido para libertarla que el dueño fuera autoridad. En la Escuela Pública se alojó el Sr. Pablo Carbajal con los soldados de su Compañía, quienes hicieron pedazos los muebles destinados a la enseñanza. En la casa de D. Mariano Lara se alojaron algunos oficiales y en la noche cintarearon al dependiente exigiéndole que les entregara el dinero que hubiera, y aquel para libertarse les dio 8 pesos que tenía … No pueden alegar ningún pretexto para justificar semejante conducta, pues se les proporcionó comestible, pasturas y cuantos auxilios pidieron”


El 1º de junio de 1860 el batallón del Partido de Tetela del Oro participa en una acción en Tlatlauquitepec, y el 25 de julio siguiente lo hace en Tlatempa. Antes del 6 de agosto el capitán Juan Francisco Lucas, al frente de 300 milicianos cuatecomacos sale de Zacapoaxtla hacia Teziutlán para enfrentar a 500 vecinos mal armados provenientes del sur de Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec y Teziutlán, quienes están inconformes por el brutal pillaje a que acaban de ser sometidos por las tropas liberales del general Antonio Carbajal; los rebeldes son derrotados y dispersados.


Intervención francesa:


Ya con el fin de la guerra de reforma y la victoria del bando liberal en 1861, se dio una segunda intentona por parte de los conservadores, ahora ya apoyados por los franceses.


El episodio de rapiña y violaciones hechas en Tlatlauquitepec por Carbajal y las intenciones del cura Vargas de Tlatlauquitepec, causaron que el reclutamiento de gente en 1862 fuera realizado sin éxito. No hay evidencia escrita de la participación de Tlatlauquitepec en la batalla del 5 de mayo de 1862, pero según el actual cronista de Tlatlauquitepec el Coronel Andrés Mirón oriundo de este lugar, fue el primero en llegar a la “iglesia de la compañía” en puebla y tocar las campanas por el triunfo obtenido en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 (según un comentario del usuario de Facebook Roberto Cárdenas, Andrés Mirón era: "oriundo de Contla , Tlatlauqui, bajo por un costado de los fuertes (actualmente) para llegar a la planicie y correr hasta la catedral para tocar las campanas, (arriesgando su vida en campo abierto) los nuestros, al escuchar las campanas, y pensar que habían ganado, salieron todas las tropas en estampida y total desorden a "rematar" (según pensaron) a los franceses, cayendo sobre ellos sin darles los tiempos de recarga y a palos y garrotazos acabaron con gran parte de ellos, porque los más veloces corrieron en desorden, sorprendidos, despavoridos y espantados, en cualquier dirección que pusiera tierra de por medio".); se sabe que en querellas políticas en el año de 1874 fue acusado de participar en la muerte del jefe político de Teziutlán;la noticia de la muerte de Mirón es dada por Guy P.C. Thomson: Lucas (Juan Francisco) previniendo una sublevación, mando a 40 guardias nacionales del barrio Tlatlauqueño de Tatauzoquico para detener a Mirón. En lugar de cumplir la orden, los guardias lo ejecutaron frente a su esposa, Yrene Rodríguez de Mirón, sobre la carretera a Zacapoaxtla el 12 de agosto de 1880; otros personajes que se dice también participaron en esta batalla son: cabo primero de infantería Juan Carmona, Vicente mirón Carreón y el Capitán francisco guerrero Vargas que herido de gravedad en el vientre, se sujetó éste con un gazné y continuó en la lucha sin proferir una queja hasta que ésta tocó a su fin.


Carta hecha al diario "El monitor republicano", que habla de la
muerte del jefe político de Teziutlán, nombrando a Mirón.


Busto de Andres Mirón, se coloco en la explanada que lleva su
nombre y donde actualmente se lleva a cabo el tianguis semanal.


También se habla de la intervención de una tropa de Xonocuautla en este evento, pero esto no se ha podido comprobar, por la falta de fuentes verídicas.


La presencia de los invasores en territorio nacional animó a los enemigos de la patria y en Julio del mismo año de 1862 cuando supieron la llegada del general Forey, iniciaron los primeros movimientos contra la Independencia de México en varios rumbos así como en Tlatlauquitepec y Zacapoaxtla del Estado de Puebla, donde inició la rebelión un indígena llamado Cenobio Cantero en el pueblo de Tzinacantepec protegido por el cura párroco del mismo lugar Don Ramón Vargas.


El Coronel D. José María Maldonado y el 7o Batallón de Puebla, marcho violentamente a la Sierra con una pequeña fuerza de caballería y al acercarse a Tlatlauquitepec fue informado que Cenobio Cantero merodeaba por allí con una fuerza como de 100 hombres, Maldonado tuvo que pernotar una noche en el Rancho de Acuaco propiedad de D. Pedro Vargas, hermano del cura de Tlatlauquitepec, instigador y protector de Cantero, Don Pedro manifestó al Coronel Maldonado, que la sublevación no reconocía otro origen que el disgusto producido por los actos del Jefe Político de Tlatlauquitepec, y especialmente de su secretario, que aseguraba el que todos los sublevados estaban en la mayor disposición para deponer las armas siempre que se les dieran garantías. Como el Coronel Maldonado por su honorabilidad inspiraba confianza á D. Pedro, éste le reveló que allí mismo estaban Cenobio Cantero y su fuerza; que quedaban A su disposición. El Coronel Maldonado manifestó mucha tranquilidad, lo que visto por Don Pedro, salió en busca de Cenobio Cantero con el que volvió a poco rato; Maldonado exhortó a éste a deponer su actitud ofreciéndole remediar los males de que se quejaba, en vista de lo cual Cenobio Cantero ofreció deponer las armas, entregar estas, disolver la fuerza que tenía reunida, y retirarse a su casa.

A fines de julio de 1862 el coronel zacateco Ramón Márquez Galindo se presenta en Tlatlauquitepec y por la fuerza enlista 300 hombres. Entonces, la noche del 4 de agosto, “un pequeño ejército” de indígenas provenientes de los pequeños poblados ubicados entre los distritos de Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec, dirigidos por el indígena Cenobio Cantero jefe de la guardia nacional de Atagpan, al grito de “Viva la Religión y Muera el Gobierno”, asaltan el cuartel y la cárcel de Tlatlauquitepec y liberan a los reclutas y a los presos; se apropian de más de 200 fusiles y municiones.


Durante el resto de 1862 y principios de 1863 tanto los habitantes de la Villa de Zacapoaxtla como los de la Villa de Tlatlauquitepec y de Teziutlán, encabezados por las principales familias, apoyarán soterradamente con hombres, abastecimiento, dinero y hasta con onzas de oro a los invasores franceses estacionados en Orizaba.


Finalmente, para el segundo ataque a la ciudad de Puebla por el invasor francés, en marzo de 1863, el Ejército de Oriente está integrado por cinco divisiones; más de 25 mil hombres. La 2a brigada del estado de Puebla, al igual que otra brigada y un escuadrón de caballería quedan bajo las órdenes directas del cuartel general. La 2a brigada de Puebla se compone así: los batallones de Guardia Nacional de los Distritos de Huachinango, Zacatlán, Libres, Tepexi, Tlatlauquitepec, Atlixco, Acatlán, Matamoros, Tepeaca, Pahuatlán, Teziutlán, Tetela y Texmelucan.












Entre mayo y junio de 1863 nuevamente se subleva el indígena Cenobio Cantero —quien es sostenido y dirigido por el cura de Tlatlauquitepec, Ramón Vargas, a la cabeza de poblaciones ubicadas entre los límites de los distritos de Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec, apoyado por Vicente Nochebuena y confabulado con elementos conservadores de Zautla y Zacapoaxtla, aunque son rápidamente derrotados por los 300 elementos del Batallón de Xochiapulco comandado por Juan Francisco Lucas. No obstante, Cantero y Nochebuena se vuelven a sublevar en septiembre siguiente y se apoderan de Tlatlauquitepec, la cual inmediatamente se pronuncia en favor de la Intervención, su cuartel era Tzinacantepec .


En el mes de Noviembre volvió a sublevarse Cenobio Cantero esta vez con elementos de alguna importancia y en favor de la intervención francesa, al saberse esto renunció el puesto el Jefe Político de Tlatlauquitepec, provocando que el gobierno estatal nombrara a Maldonado para ese puesto.


Entonces, el 13 de septiembre de 1863 luego de día y medio de lucha, mil 997 soldados intervencionistas se apoderan de la Villa de Zacapoaxtla (897 zuavos, 500 mexicanos de caballería y 600 Auxiliares reclutados en Tlatlauquitepec y Zacapoaxtla), la cual había sido defendida por tan sólo 300 xochiapulquenses bajo la comandancia del coronel José María Maldonado, el coronel Juan Francisco Lucas e Irineo Reyes. Los habitantes de los barrios del municipio de Zacapoaxtla y de algunos del municipio de Xochiapulco colindantes con el primero se habían negado a apoyar siquiera en las faenas de defensa.


No obstante los xochiapulquenses, comandados por el general José Ma. Maldonado y el coronel Juan Francisco Lucas, contraatacan y derrotan a 600 intervencionistas, en parte franceses, y el 15 de octubre recuperan la Villa de Zacapoaxtla y poco después Tlatlauquitepec haciendo huir a Cenobio Cantero hacia Xocoyolo. Luego de apoderarse de Xocoyolo, el 22 de octubre una fuerza en su mayor parte formada por xochiapulquenses y comandada por Juan Francisco Lucas se apodera de Cuetzalan, refugio de Cenobio Cantero, de los franceses y de los elementos conservadores de todo el distrito de Zacapoaxtla. El 24 de octubre el coronel José Ma. Maldonado recupera Tlatlauquitepec, a la cabeza de mil hombres, luego de que se hubiera apoderado de él Cenobio Cantero. Finalmente, luego de que 900 conservadores zacapoaxtecos y sus aliados indígenas, bajo las órdenes de Balderrábano, se volvieran a apoderar de Xocoyolo y Cuetzalan a principios de noviembre de 1863, el día 24 del mismo Maldonado y Lucas a la cabeza de mil 300 soldados de Xochiapulco y Teziutlán y una pieza de artillería los desalojan y recuperan ambas poblaciones. Debido a estos importantes descalabros los franceses abandonarán la sierra y volverán hasta mediados de 1864.


Fuentes:



  • Tetela de Ocampo, durante la intervención francesa; de Venancio Patlán.
  • Hemeroteca nacional.
  • La gran década nacional, de Miguel Galindo GAlindo.
  • México y los Estados Unidos durante la intervención francesa de Hilarión Frías y Soto.
  • Historia de la intervención Europea y Norte-Americana en México y del Imperio de Maximiliano de Hapsburgo, de Manuel Rivera Cambas.
  • La sierra de Puebla en la política mexicana del siglo XIX, de Guy P.C. Thomson.
  • El liberalismo popular mexicano; Juan Francisco Lucas y la sierra de Puebla, de Guy P.C. Thomson.


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sábado, 25 de enero de 2014

La minería destructiva


Grafiti de Fray Marcos de Niza, en Phoenix Arizona,
imagen de Wikipedia.

Historia:


La minería a lo largo de los años ha sido el detonante de la destrucción de pueblos, ciudades y países. No olvidemos la conquista de México, que fue influida por la búsqueda de riquezas ( Fray Marcos de Niza en su viaje al norte de México y en sus delirios creyó haber encontrado Cíbola y Quivira, ciudades míticas, llenas de riquezas y construidas en oro), tierras y esclavos, ya en segunda instancia la evangelización, dando como resultado la destrucción de la sociedad mesoamericana para satisfacer la monarquía hispana.

8 Escudos españoles, moneda acuñada en México en 1738,
imagen de coinshome.net.

En la actualidad la perdida ocasionada por el tipo de minería tradicional (túneles), es minimizado por la minería a cielo abierto (Se llaman minas a tajo, y también minas a cielo abierto, a las explotaciones mineras que se desarrollan en la superficie del terreno, a través de maquinaria y explosivos), necesitando para ello gran cantidad de agua y significando la destrucción del entorno en el que se desarrollara ( cerros, flora, fauna, etc).

Socavón de una mina a cielo abierto, imagen de universal medios,com.

También ha significado para la historia de la región: la creación de algún pueblo (aire libre) que con el fin de las betas caen en el abandono; la esclavización de pobladores al orden del beneficiado, un ejemplo se dio en Tlatlauquitepec por parte de su encomendero Jacinto de Cindos y Portilla, el mismo nos lo cuenta así "[…] me fueron encomendados, en compañía de otro compañero mío, ciertos pueblos en nombre de V.M., que se llaman Tlatlacutepeque y Hueytlalpa y Xonutla y Istepeque con sus sujetos y naturales, con los cuales y con cantidad de esclavos traía sacando oro [….]", siendo conocido por los malos tratos que daba; el enriquecimiento de extranjeros a costa de estos recursos ( El principal dueño de las minas en el área de Mexcalcuautla fue un Italiano, Vicenzo Lombardo Tucci, abuelo de Vicente Lombardo  Toledano); y la contaminación que es causada, el Boletín de la secretaria de fomento económico de 1907 nos habla así de Mexcalcuautla: continua la municipalidad de Mexcalcuautla con la plaga de humo de la fundición “La Aurora”, atacando toda la vegetación.

Aire Libre-Mexcalcuautla, Teziutlán.
La minería en si siempre a sido contaminante, ya que desde el mas simple gambusino hasta el minero mas especializada han ocupado para separar la arena del oro, el mercurio (claro actualmente también hay separación menos contaminante), potente veneno que entre sus síntomas causa neuropatía periférica (que se presenta como picazón, ardor o dolor), decoloración de la piel (mejillas color de rosa, los dedos de manos y pies), inflamación y descamación (desprendimiento de la piel), provoca sudoración profusa, taquicardia, aumento de la salivación e hipertensión y en casos extremos resulta en la muerte.

Gambusino, forma en que comenzó Lombardo Tucci en Mexcalcuautla,
imagen de Wikipedia.

Lesiones por envenenamiento por mercurio a causa de minería en Perú.

Manos afectadas por envenenamiento por mercurio, en Perú.

Ahora en la actualidad nos preocupa la instalación de proyectos minero en la zona, pero debemos saber que Tlatlauquitepec (el municipio y el distrito) no ha estado a salvo antes de ella, el Periódico Oficial del Estado de Puebla nos lo muestra.


















Tlatlauquitepec sufre de deterioro: contaminación de la mayoría de ríos por los propios pobladores (recuerdo cuando era seguro meterse al río de Huaxtla), la deforestación descontrolada de los bosques, originando esto el fenómeno de “Remoción de masa” (Término geológico que engloba el rápido movimiento ladera abajo de rocas y partículas más finas gracias a la fuerza de la gravedad, en términos más comunes deslaves) en las barrancas y terrenos, la destrucción del cerro Cabezón (por extracción de piedra) y el azolvamiento de la presa de Mazatepec (por el mismo fenómeno de “Remoción de masa”).

Presa de La Soledad, en las áreas color café se puede ubicar el azolvamiento,
imagen de wikimapia.

La unión de 2 ríos, se puede ver el agua mas turbia del río contaminado.

Deslaves (remoción de masa).

Extracción de piedra del cerro Cabezón.

En la actualidad se ha dado un auge de permisos a mineras en la región por el gobierno federal y estatal, teniendo en secreto la exploración de las betas y la aprobación de la explotación de estas sin el conocimiento y consenso de los pobladores. Los pasos para establecerlas fue: la creación de ciudades rurales para aglomerar la población y conseguir fácilmente los terrenos de esta (plan fallido en Zautla); la instalación de hidroeléctricas, desviando ríos y contaminando otros (Atexcaco es muestra de esto y con esta la afectación al área de 2 ríos, lugar antes de gran belleza, hoy contaminado gracias al aumento del caudal con aguas de Teziutlán); y por ultimo la instalación de las minas.

Ciudad rural de San Miguel Tenextatiloyán, Zautla, imagen
del diario El Popular.


Lugares que se quieren explotar:


El 28 de noviembre de 2013, Semarnat autorizo la explotación de varias concesiones en Tlatlauquitepec, estas posibilitan la búsqueda y explotación de minerales metálicos y no metálicos, entre ellos cobre, zinc, oro, plata, plomo, y cuarzo, feldespato, manganeso, barita y caolín distribuidas en diversas comunidades ubicadas en las 24 mil 622 hectáreas de la superficie municipal.

Mina a cielo abierto, Lázaro Cárdenas Michoacan.


Grupo Ferrominero, S. A. de C.V. cuenta con las concesiones 231055 y 211777, con 50 años de vigencia cada una, para la extracción de metales y “toda sustancia permitible” (sic) en los predios Atexcaco III con una extensión de 915 mil 389 metros cuadrados y Guadalupe con 444 mil metros cuadrados, mismas que expiran en el año 2057 y 2050, respectivamente. Además del proyecto Guadalupe II del que no se cuentan con más datos.


Minera Autlán, perteneciente al corporativo anterior, tiene las concesiones 220979 y 221609, también con medio siglo de vigencia para la explotación de los proyectos denominados Atexaco que abarca 801 mil metros cuadrados, y Atexaco II con un millón 991 mil metros cuadrados de terreno, que le permiten buscar y extraer oro, plata, zinc, plomo y cobre en los lugares identificados como La Galera, Tacopizacta, Calatepec y El Canal, entre otras con el proyecto El Aretón.

Mientras que la empresa Mexican Silicates, S. A. de C. V., tiene concesionados casi dos millones de metros cuadrados de terreno, mediante las licencias 228240 y 227864 en las poblaciones de Tlatlauquitepec, Acamalotla, Tepehícan, para la extracción de cuarzo, feldespato y “toda sustancia permitible” (sic), en los proyectos conocidos como La Joya y La Joya I, ambas con vencimiento en el año 2056.



A la empresa Minas Santa Martha, S. A. el gobierno federal le concesionó 255 mil metros cuadrados de tierra para el proyecto Macuilquila con la licencia número 208799, para la explotación de oro, plata, plomo, cobre, zinc con vigencia del 15 de diciembre de 1998 al 14 del mismo mes del año 2048.

Mediante la concesión 219574 la minera Real de Gemas, S.A. de C.V., podría desarrollar el proyecto Paraíso en 55 mil 943 metros cuadrados con la posibilidad de extraer los mismos metales que la empresa anterior. A este plan se le vincula con la hidroeléctrica que se pretende construir en la comunidad de Tahictic, en el vecino municipio de Zacapoaxtla.

En tanto José Humberto Canal Castellanos cuenta con la licencia 222955 para la explotación de 100 mil metros cuadrados de tierra en la cabecera municipal para la obtención de manganeso, barita y caolín.


Unámonos en contra:


El domingo 26 de Enero de 2014, se llevo a cabo la marcha de apoyo al movimiento contra la minería destructiva en Tlatlauquitepec , con partición de diversas poblaciones de la sierra (Cuetzalan, Ayotoxco, Zacapoaxtla, Teteles, Chignautla, etc), con mas de 1,000 personas.


Imagen de Selene Mora.


Imagen de Selene Mora.


Imagen de Sol Anivarro.



Tlatlauquitepec necesita ayuda, no permitamos la instalación de la minería destructiva, apoyemos al movimiento por Tlatlauquitepec y el futuro de nuestros hijos (haz clic aquí y únete).

*El autor de esta pagina no pertenece a el "Movimiento por Tlatlauquitepec", pero consiente del deterioro del medio en que vivimos, en las injusticias sociales y en el derecho por un futuro, se une a la difusión de este comunicado.

Quieres saber más, checa los links:

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miércoles, 22 de enero de 2014

Conquista de Tlatlauquitepec y los hechos próximos a esta

La conquista de Tlatlauquitepec se le atribuye a sus posteriores encomenderos Pedro Cindos de Portillo y a Hernando de Salazar (entre 1520 hasta 1524); la primera acción bélica contra Tlatlauquitepec fue dirigida por Hernán Cortes desde Tepeaca bajo el mando de Juan Rodríguez de Villafuerte y Cristóbal de Olid después de la noche triste, en diciembre de 1520, a tomar Ixtacamaxtitlán, Zautla, Xalacingo y Tlatlauquitepec para asegurar el camino a Veracruz, Francisco Cervantes de Salazar nos lo cuenta así:

Hernán Cortes Monroy Pizarro Altamirano.

[…] marcharon hacia una provincia que se dice Tlatlacotepeque, la cual estaba alzada, retirada toda la gente en escuadrones en la sierra, los cuales, como muchos y bien armados salían a matar y prender los españoles que en busca del General venían del puerto; tomábanlos tres a tres y cuatro a cuatro, y el modo que tenían era que una guarnición dellos de dos o tres mill hombres se salía a un despoblado que se dice de las Lagunas, baxo del pueblo de Teguacán, y allí prendieron a los que no se dexaban primero matar, los llevaban a este pueblo, cabeza de toda la provincia de su nombre, y metíanlos en una cocina, según dice Mata en su Relación, donde tenían buen fuego; dábanles a comer, aunque no muy bien; mostrábanlas amor, para que se descuidasen y engordasen, y cuando al parescer dellos estaban más contentos, daban de sobresalto con mucha grita sobre ellos. Hacíanlos salir de la cocina, y como a toros o otras fieras los esperaban que saliesen al primer patio, donde con muchas varas tostadas los agarrocheaban, y si allí no caían, los esperaban otros nuevos agarrocheadores al segundo patio, donde el que se libraba del segundo, aunque se tornase pájaro, no podía escapar de ser miserablemente muerto. Cierto, este era nuevo y nunca visto género de crueldad, como inventado por el demonio, a quien tenían por maestro. Era lástima ver las señales de las manos ensangrentadas por las paredes, los gritos y voces que daban, padesciendo tan cruel muerte. Los unos, como canes rabiosos, abalanzándose al que primero topaban, le ahogaban con los dientes y las manos; otros, que más paciencia y sufrimiento tenían, conosciendo lo que por sus pecados merescían y que no podían escapar de morir, hincados de rodillas, las manos levantadas al cielo, esperaban la muerte, en muchos, a lo que se puede creer, principio de vida eterna. Después, hechos pedazos, los inviaban, como cuartos de venados, en presente, a sus amigos, y, lo que era mayor crueldad, vivos inviaban algunos españoles, para que con aquel género de muerte o con otros más cruel los sacrificasen, haciéndoles saber que cuanto más corridos y fatigados fuesen aquellos hombres, tanto más, después de muertos, serían sabrosos de comer, de los que esta crueldad usaban.

Manuscrito del Aperramiento, castigo a Caciques.


La época Colonial:



Tres años después de la caída del Imperio mexica, hacia 1524, se sometió el señorío de Tlatlauquitepec al régimen de encomiendas, otorgándoselas a Pedro Cindos de Portillo (o Jacinto de la Portilla, natural de Portillo, hijo de San Román de Portillo y de Catalina Gómez) y a Hernando de Salazar (hijo de Gonzalo de Salazar, regidor de la ciudad de México y el mismo lo fue).

El más célebre de estos encomenderos “Pedro Cindos de Portillo", dejo la encomienda en 1528 después del percance que casi le cuesta la vida cerca de Hueytlalpan, para después convertirse a la orden franciscana, llamándose Fray Jacinto de San Francisco o popularmente Fray Cintos, esto se narra a continuación del libro Historia Eclesiástica Indiana de Fray Jerónimo de Mendieta:

“DIOS LE ENSEÑÓ POR CIERTA VIA, QUE ESTABAEN CAMINO DE LA CONDENACIÓN ETERNA”
“enviando una vez de Hueytlalpan unos indios criados suyos a otro pueblo dos leguas de allí, supo cómo otros indios infieles los habían capturado, y los querían sacrificar a sus dioses”
“tomó luego el camino para allá, con la gente que pudo, de sus tributarios, y procuró librar a los que estaban en tanto riesgo y peligro de sus vidas”
“más por permisión divina sucedió muy al revés de lo que pensaba, porque los indios infieles prevalecieron contra él en tanta manera que haciéndoles volver las espaldas, lo siguieron muy gran trecho con deseo de matarlo, y bajando por cuesta abajo, le dieron tantas pedradas y golpes, que tuvo por milagro haber entonces escapado con la vida”
“aunque de otros peligros semejantes contaba él haberle librado dios por su infinita misericordia, como a quien tenía escogido para servirse de él en la religión. Y así en aquella presura, con ir turbado y medio muerto, le dio ventura para evadirse de sus enemigos, caminando por un arroyo arriba fuera de camino”
“cuando se vio solo y que ninguno le seguía, apeóse del caballo, y echóse a descansar en el camino sobre la tierra, donde fue arrebatado en espíritu ante el tribunal de dios, y duramente reprendido, por la vida que se daba y por haberse olvidado de los sabios consejos con que Hernán cortés diariamente aleccionaba a los españoles que le acompañaron en la conquista y poblamiento de la nueva España
“poner amor en la obra que están haciendo, interés por los naturales, y por la elevación de su nivel de vida y el deseó de incorporarlos a su empresa, respeto por sus instituciones, que solamente podrán ser sustituidas para ser mejoradas. 

Entre las amonestaciones: por el mal trato que daba a sus esclavos, que pasaban de quinientos. Y fuele dicho, que si quería salvar su alma, dejase los pueblos que tenía en encomienda, liberase a los esclavos, con todo lo de más que traía su corazón cautivo” 

“y en volviendo es si y despertando, puso por obra, sin detenimiento alguno lo que le fue mandado y así fue derecho a su casa, y dio luego su libertad a todos sus esclavos; también renuncio a sus encomiendas y entró como lego y no para el coro (aunque sabía bien leer y escribir) en el hábito de san francisco, en 1535, durante mucho tiempo sirvió como portero en el convento de su orden en la ciudad de México, con grandísimo ejemplo y edificación de toda aquella ciudad, que lo tenía en estima y veneración. Desde el principio de su conversión hasta lo último de su vida, resplandeció en él todo género de virtud y santidad. 

En 1576, a la edad de noventa y tres años, de los cuales dedicó a salvar almas cuarenta y uno, fue enterrado en el suelo de la primitiva iglesia de la villa “nombre de dios (Durango)” y posteriormente a los dos años fue trasladado al nuevo templo, al exhumarlo notaron con estupor que su cuerpo estaba incorrupto.

Fray Jacinto en busca de una reparación de los males que había causado, por el año de 1531, trato de lograr que el rey exentara a los indígenas que había tenido en encomienda y parece que lo logró, ese mismo año Hernando de Salazar renuncia también a su parte de la encomienda quedando vacante en marzo, la carta dirigida al rey está en parte reescrita abajo:

[…] me fueron encomendados, en compañía de otro compañero mío, ciertos pueblos en nombre de V.M., que se llaman Tlatlacutepeque y Hueytlalpa y Xonutla y Istepeque con sus sujetos y naturales, con los cuales y con cantidad de esclavos traía sacando oro [….]. He deseado y deseo, cristianísimo rey y señor nuestro, que nuestra santa fe se plante y permanezca en aquellos pueblos que en su real nombre tuve encomendados, porque es una serranía de buena gente y buena voluntad para servir a nuestro señor, y entre ellos hay dos monasterios de nuestro glorioso padre San Francisco (Santa María Tlatlauquitepec y San Andrés Hueytlalpan)[…] suplico a V.M. se le haga merced, cuando tornaren a tributar, no se les pida ni acrecenté el tributo más de lo que agora dan, para que cada día vayan abmento y nos e acaben de consumir o se vuelvan a hacerse salvajes por los montes […].

Carta escrita por Pedro Cindos de Portillo.

Fuentes:

  • Códice franciscano : informe de la Provincia del Santo Evangelio al visitador Lic. Juan de Ovando. -1889.
  • Crónica de la Nueva España, de Francisco Cervantes de Salazar.
  • Historia Eclesiástica Indiana de Fray Jerónimo de Mendieta.


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jueves, 16 de enero de 2014

Tlatlauquitepec en la independencia


La villa de Tlatlauquitepec al igual que gran parte de los pueblos acriollados (anteriormente eminentemente indigenas, como Zacapoaxtla y Teziutlán) de la sierra nororiental, fue un lugar pro realista, aunque en sus alrededores hubo también gran cantidad de rebeldes insurgentes, según lo cuentan las autoridades realistas màs importantes de la zona (Antonio Luque de Zacapoaxtla y el gobernador del fuerte de San Carlos de Perote)


Fortaleza de San Carlos, Perote. Imagen de Wikipedia.

1812:

El 16 de mayo entraron en Tlatlauquitepec los insurgentes sin encontrar oposición.

El 19 de junio se trató de tomar Ahuacatlan por los de Tlatlauquitepec, por 5000 insurgentes.

Iglesia de Ahuacatlàn.

El 20 de junio:

A las siete ya Comaltepeque (Comaltepec) estaba incendiado y asesinadas tres mujeres, un muchacho de 6 a 7 años y 4 hombres, entre ellos un ciego que arrojaron al fuego y una mujer ciega que murió a los 6 días; Tatoscac el mismo día fue quemado, por los ocupantes de Ahuacatlan. A las 9 de la mañana tenían cercado el pueblo completamente con los 5,000 de Tlatlauqui, 2,000 por el camino real de Xiuhteno y 3,000 por Comaltepeque, haciendo un fuego horrible con 2 cañones y muchos fusiles y escopetas. 

Llegando a Zacapoaxtla, cargando el ataque sobre Caliacapan al sur, quemando casas, siendo repelidos por las fuerzas locales. 

La composición de estas fuerzas Luque nos la da así: La chusma que vino por la parte de Ahuacatlan se componía de los pueblo de Altotonga, Azatlan, Xalacingo, Tesiutlan, Chicnautla, Atempan, Teteles, Tlatlauqui y demás pueblos, que estoy informado se congregaron hasta de la antigua.” “Estos se robaron a san Nicolás, titular de Tatoscac, dos campanas y todos los ganados de Ahuacatlan: se llevaron igualmente 3 campanas, algunas mujeres y muchas criaturas. 

A las 2 de la tarde desaparecieron los combatientes de las proximidades de Zacapoaxtla, en estos enfrentamientos, los insurgentes perdieron 53 hombres y al capitán Moral y Hernández. Con órdenes de Zacatlán.


El 27 de junio:

El día 27 […], me resolvía a entrar al de Tlatlauqui, disponiendo mi gente en orden para atacar si fuese necesario, y logre posesionarme de uno de los cuarteles de los insurgentes sin haber hecho el pueblo resistencia alguna por hallarse sin habitantes […]
9 de septiembre:


El gobernador del fuerte de San Carlos de Perote Juan Valdés nos da cuenta de la fama que había cobrado Tlatlauquitepec de la siguiente manera: […] mientras yo recorría otros pueblos, hasta el de Tlatlauquitepec que llegaba la comisión que V.S. me confirió. Llegue al de Chicnautla, cuyo gobernador con algunos indios se me presento y los amenace si volvían a unirse a los rebeldes; lo mismo hice en el de Atempa, Teteles, Naullapan y Santiago, los que ya no estaban en tan mala disposición escarmentados y temerosos de que los patriotas con los indios de Zacapoaxtla cayesen sobre ellos y los castigasen, como lo habían hecho justamente con el mencionado pueblos de Tlatlauquitepec por su rebeldía y lo adicto que aquel estaba a la mala causa.

El 10 de septiembre:

Luque nos cuenta de este día: […] el día 10 (de septiembre) Salí con mi división y la de Tesiutlan para Tlatlauqui […]me dirigí a este (zacapoaxtla)por el barrio de Huaxtla, perteneciente a Tlatlauqui, y como a una legua de distancia se avistaron los rebeldes en número de más de 300 de caballería que se habían reunido dos días antes con el fin de aniquilarnos, […] A poco tiempo de llego nuestra división y atacando por dos puntos a eta infernal canalla, los pusimos en precipitada carrera, matando de 6 a 8 y muchos heridos. […] Es imposible ponderar la reunión que hizo el rebelde pueblo de Tlatlauqui cuando oyó el tiroteo, pues acudían los indios ocupando los caminos en grandes pelotones aunque fuera de tiempo, pues acudían los indios ocupando los caminos en grandes pelotones, aunque fuera de tiempo, pues ya no nos podían hacer daño por estados mejorados y casi en nuestro país, siendo de admirar, que en 4 ocasiones que he estado en Tlatlauqui no pasan de 5 indios los que he visto, y la infamia que estaba meditada contra nosotros, no hubo uno que me la anunciara.

El Obispo de Puebla Manuel González del Campillo indulto a los indios de los curatos de Coronango, Atlihuetzia y Tlatlahuquitepec que andaban con las armas en la mano sosteniendo la causa de la in-dependencia.


1813:


En 1813 el 27 de abril, Osorno ataco Tlatlauquitepec y Zacapoaxtla, Tlatlauquitepec ahora ya del lado realista, el reporte del ataque es el siguiente:

El martes 27 del corriente a las doce y media del día tuve aviso por el valeroso natural Miguel Santos, de que los rebeldes; se habían avistado por el poniente en excesivo número. "Inmediatamente mandé tocar generala 'y habiéndose reunido mi Tropa, patriotas é indiada de este pueblo (Tlatlauquitepec), dirigí la acción en el modo siguiente: fui atacado a un mismo tiempo, por el poniente, norte, y sur: la fuerza del enemigo según la declaración de un contrario que se presentó, fue de dos mil hombres de caballería bien armados.

Habiendo observado que la mayor fuerza venia por la cortadura que tengo hecha por el poniente en el paraje nombrado el Arco, mandé para que la sostuvieran diez patriotas y cinco de mi tropa al mando del capitán de patriotas D. Joaquín Bonilla y subteniente D. José Flandes; a la cortadura del norte seis patriotas y cuatro soldados de mi partida al mando del sargento primero D. José Antonio Lara: por el lado del sur dos patriotas y cuatro de Madrid al mando del interventor de correos d. Vicente de la Parra, como también al sargento primero de dichos patriotas D. José Ordoñez quedándome con veinte hombres para sostener los parapetos de las avenidas de la plaza y retaguardia del cuartel, donde se sostuvo el subteniente D, Manuel Aparicio. Puesto ya en este orden comenzaron a resistir al enemigo que con mucha velocidad y vigor se arrojaba hasta Los parapetos; pero el entusiasmo de mi tropa y de este reanimado vecindario, le debilitó toda su furia haciéndole un considerable destrozo, como fue el de matarles más de cincuenta hombres. En este primer impulso falleció el valeroso teniente de patriotas D. José Flandes, el soldado de Madrid Manuel Berlan y el .patriota José Pastor Martínez: igualmente salieron heridos el referido capitán D. Joaquín Bonilla, y entre patriotas y naturales otros cinco. Viendo que a las siete horas de fuego vivo a más de habérseme descompuesto muchas armas, las municiones y piedras de chispa se iban acabando, determiné pedir auxilio al pueblo de Tesiutlan y a las siete de la noche que fue cuando había calmado un poco la fuerza del enemigo, salió igualmente el cabo segundo de mi batallón José María Martínez por entre el enemigo al pueblo más inmediato de Zacapoaxtla a pedir igual auxilio, y habiendo llegado al amanecer no lo traxo por haberle aproximado los malvados, y se quedó resistiéndolos en el nominado pueblo. A las 6 de la mañana del día siguiente volvimos a ser atacador, aunque no con tanta fuerza como el día 27, y a las cuatro horas de estarnos sosteniendo me vino el auxilio pedido de Tesiutlan él que se componía de cincuenta infantes y 30 de caballería con sus oficiales: de infantería el capitán de patriotas D. José María Vidal y de caballería el capitán D. juan Arteaga y sus subalternos D. José Guerrero y D, José Ruíz. Inmediatamente mandé que avanzara la caballería por él rumbo del poniente, y la infantería y parte de mi tropa, patriotas e indios a sostenerles la retirada, con lo que conseguí ponerlos en una vergonzosa fuga en que hizo la caballería un prisionero y tomó un estandarte, y el sargento primero D. José Antonio Lara dos prisioneros: al que tomó la caballería de Tesiutlan con las armas en la mano, Ío mandé arcabucear inmediatamente.

Recomiendo a V. S. al vicario de esta parroquia Br. D. José Francisco González, como también al paisano D. Ignacio Landero que en lo más vigoroso del ataque andaban municionando mi tropa y comunicando mis órdenes.

Me seria doloroso, y muy ageno en mi modo de pensar el recomendar a V. S. en particular a los señores oficiales, a los sargentos, cabos, soldados, patriotas é indiada de estos contornos, como así mismo a los que vinieron a auxiliarme de Tesíutlan, porque todos unánimemente se manejaron con el entusiasmo, honradez y patriotismo que les caracteriza, en términos de que no hallo expresiones para ponderar a V. S. lo vigoroso de sus acciones.

Asimismo hago presente a V. S. que esta acción se ha sostenido la mayor parte del tiempo con cincuenta y una armas, y un caxon de municiones poco más, y que en la tarde del27 en su mayor fuerza me faltaron 10 armas que por su continuo uso se inutilizaron y casi se acababan ya las municiones.

Finalmente hago á V. S. una total recomendación de todo este vecindario y en especial del encargado de justicia de este pueblo D. Mariano Landero. Dios guarde á V. S- muchos años. Taltlauquitepeque y abril 30 de 1813 Pedro Lemas. —St. D. Miguel Ungaro y Duzmet.


1814:

Ya para 1814 Tlatlauquitepec participaba de las persecuciones de insurgentes, el informe es el siguiente:

La detención de Huahuaxtla fue para más descanso y dar lugar a que dos piquetes de patriotas de Tlatlauqui y Teteles fuesen batiendo en su marcha como les previne a los ladrones que debían de estar en sus acostumbrados parajes[….].Se les recogieron a demás en su campamento (a los insurgentes) 18 caballos, 8 sillas y 4 mulas, y en sus posiciones o territorios hasta san Francisco Ixtacamaxtitlan 32 bestias caballares entre yeguas y crías, 73 cabezas de ganado vacuno, menos 4 que se devolvieron a su dueño, 3 jumentos, 7 cerdo medianos y 230 cabezas de ganado menor, todo lo que presentaron y repartí proporcionalmente enviando para el fondo de Tlatlauqui y Teteles lo relativo a sus piquetes […].

Recomiendo a V.S. a este oficial ameritado en muchas acciones por sus conocimientos a D. Mariano Bravo que iba mandando a Zacapoaxtla, al teniente de Tlatlauqui D. José Savorido, […] y a todos los de los 3 pueblos e indios de Comaltepec, Huahuastla y Tlatlauqui que se hallaron en dicha expedición [….].

Dios guarde a V.S. muchos años. Zacapoaxtla 26 de enero de 1814.- Cayetano Gómez González.


1815:

En 1815 se sabe de castigos a insurgentes hechos en Tlatlauquitepec de la siguiente forma: 

Luis Antonio Conde, originario de San Juan de los Llanos (Libres), Estado de Puebla. Este guerrillero, de quien se dice que andaba unido a otro llamado Claudio Marín, y que era muy valiente y de depravada conducta, según el parte que el realista Joaquín Bonilla dirigió al Comandante Militar de Zacapoaxtla, el 9 de febrero de 1815, fue capturado en el cerro de Acoaco, junto con su compañero Marín y dos mujeres que los acompañaban, llamadas María Guadalupe Córdova y María Tomasa, del pueblo de Tenextatiloyan. 

El Tecolote, al ser aprehendido, hizo vigorosa resistencia; pero los realistas lo rindieron a golpes de fusil. 

Tanto José Antonio Conde como Claudio Marín fueron conducidos a Tlatlauqui, donde, previos los auxilios espirituales, se les sentenció a ser pasados por las armas, lo que se verificó el 13 de dicho mes. 

En cuanto a María Guadalupe Córdova y María Tomasa, el Comandante de Zacapoaxtla, D. Cayetano Gómez González, que debe haber sido un hombre de alma negra y corazón depravado, las sentenció a una pena infamante, inicua. He aquí la sentencia respectiva: 

Disponga V. que las mujeres corrompidas que andaban con los reos, las ponga en un perpetuo deposito, y si puede ser fuera de ese Pueblo, mejor, como Teziutlán, etc., pero antes serán sacadas a la vergüenza pública, paseadas por ese Pueblo (Tlatlauqui) en burros, desnudas de medio cuerpo arriba, trasquiladas, y tan enmieladas, que se les pegue la gran porción de plumas con que deba cubrirse el medio cuerpo desnudo y la cabeza, etc. (castigo hecho por la inquisición). 

El Comandante de Tlatlauqui, D. Joaquín Bonilla, dio parte de haber cumplido las terribles sentencias contra Claudio Marín y Luis Antonio Conde, así como contra las infelices María Guadalupe Córdova y María Tomasa. 



Fotografía de una emplumada,  de blog "El Bable".

1822

En el año de 1822 ya con la proclama de la independencia por Agustín de Iturbide en Iguala, y en el mes de abril se dio un movimiento anti independentista que según Zamacois “buscaba regresar al dominio español, que escarmentado con la lección que había recibido, pudiese adoptar medidas que conciliasen su decoro con los verdaderos intereses de este país, contando para su ejecución con las tropas expedicionarias que estaban próximas a embarcarse en Veracruz para su repatriación, que se unirían, con las que se hallaban en otros puntos, con las del país que Iturbide tenía a su disposición, y con todo el partido español, que aunque sofocado, se declararía en favor de la reacción presentándosele la oportunidad, ofreciéndole en nombre del rey y de la nación española, cuantas seguridades pudiese apetecer así como la recompensa correspondiente al gran servicio que iba a prestar”.

El de Órdenes (tropas expedicionarias) militares se hallaba en Tezcoco; el de Castilla en Cuernavaca; Zamora en Guadalupe, y cuatro compañías de Zaragoza en Nopalucan, camino de Puebla a. Veracruz: el primero y segundo de estos cuerpos, no podían llamarse capitulados, pues eran parte de la guarnición de Méjico, de donde habían salido por Orden de O-Donojü, sin capitulación alguna: los otros habían capitulado en diversos puntos.

Las cuatro compañías de Zaragoza que estaban en Nopalucan, debían marchar a las Órdenes del teniente coronel Galindo, a sorprender el castillo de Perote, mientras que una parte de la guarnición del castillo de Ulua y de las tropas de la primera división ya a bordo de los buques que habían de conducirla a la Habana, desembarcando en Tuxpan, protegía el movimiento de los pueblos de la Serranía, en la que el partido español era fuerte. Galindo en vez de marchar sobre Perote, se dirigió a Zacapoaxtla (que ahora estaba según convenía a sus jefes políticos los "Luque", estaban del lado insurgente) en donde entro en la noche del 3, con el objeto de apoderarse. De la artillería que allí había y de la persona del comandante D. Mariano Alonso Luque, que logro difícilmente escapar sin tener tiempo de vestirse.

Obelisco que marca el lugar de la batalla en Zacapoaxtla, la cortadura.
En Zacapoaxtla, el teniente coronel Galindo, viendo que Luque reunía número considerable de gente, no pudiéndose sostener en la población, clavó los cañones que allí había tornado, inutilizo las municiones que no pudo llevar y remprendió la marcha al pueblo do Tlatlauqui, en el que contaba con partidarios, y aunque lo hostilizo Luque en toda la marcha causándole alguna perdida (según Antonio Carreón en el punto llamado Xochihuehueyteco de Ahuacatlan, los españoles formaron cuadros, y se defendieron desesperadamente, pero destrozados los cuadros, siguieron en dispersión y batiéndose en grupos en retirada para Tlatlauquitepec. En este llano se abrió una gran fosa y en ella se sepultaron los cadáveres de los muchos españoles que perecieron), llego a aquel lugar guiado por el capitán que había sido de realistas del mismo Don Joaquín Bonilla (antiguo compañero de Luque en la persecución de insurgentes) y por otros vecinos, entre ellos José Teodoro Martínez, cura de Tlatlauqui.

Parte dada por Luque de este hecho:







Parte del mismo hecho por Galindo:





Galindo, viéndose amenazado por fuerzas a. que no podía resistir, retrocedido a. Nopalucan en cumplimiento de las Ordenes dc sus superiores, y su gente fue desarmada en la hacienda de la Concepción, dejando a los oficiales las espadas, y conducida a Puebla, así como también el cura de Tlatlauqui José Teodoro Martínez (nos dice Ramón Vargas López de este cura lo siguiente: Cuando más engolfado estaba dicho Martínez en sus obras, su desgracia quiso que vinieran los capitulados del regimiento de Zaragoza, con quienes se pronunció por el gobierno español, hubo muertes  en las faldas de por Ahuacatlán y miles de apuros; el resultado fue llevarse así a la tropa pronunciada, como al señor cura, presos para Puebla, enseguida les hicieron embarcara en Veracruz [...].) y demás individuos de aquel lugar, que se declararon en favor de la contrarrevolución.



1831
  

Nueve años después de la consumación de la independencia en 1831, el curato de Tlatlauquitepec fue dejado en manos de José María Fernández del Campo, antiguo cura insurgente de Huatusco y uno de los primeros diputados en el congreso de Chilpancingo. Ramón Vargas López nos cuenta de el: “perdió entonces la América y el sufrió encierros y demás: compurgado ese merito, digamos así, le dieron el interinato del primer curato de Atlixco y de allí vino a esta propiedad”.


Archive referente a Fernández del Campo.

Fuentes y algunas fotos:
  • Diario de un cura de Pueblo y relación de los señores curas que han servido la parroquia de nuestra señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don Ramón Vargas López.
  • La Gaceta del Gobierno de Mejico, 1812-1822.
  • Anales, del museo nacional de arqueología, historia y etnologia, tomo II.
  • Blog "El Bable".
  • Fuentes Documentales Coloniales para la Historia de Nuevo León, de Rosy Loyola, Carlos E. Ruíz Abreu.
  • Historia de la ciudad de Puebla de los Ángeles, de Antonio Carreón.

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Zonas arqueológicas de Tlatlauquitepec.

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