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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

lunes, 19 de junio de 2017

El mapa colonial de Tlatlauquitepec





Forma parte del acervo digital de la Biblioteca Nacional Digital un mapa de manufactura al parecer indígena que se presenta como originario de Tlatlauquitepec. El nombre que recibe es “Estancias de… Ruíz, cerca del cerro de Coatepeque y del camino real que va a Veracruz; Tlatlauquitepec” del año de 1611.



Entender este mapa es un tanto confuso si nos apegamos a los limites actuales de Tlatlauquitepec, pero no así a los que existían en los siglos XVI y XVII el cual era más extenso abarcando gran parte de la sierra y parte de los llanos de San Juan.


El lugar que probablemente se encuentre representado en este mapa probablemente sea el mismo del que hablan algunos documentos del Archivo General de la Nación y tratan de la congregación de un pueblo en el sitio llamado Cuatepeque o Coatepeque peleado por los del pueblo de Xonacatlán y que el cronista de Tlatlauquitepec Alejandro Mendoza identifica con el actual Ocotepec.



En la parte superior izquierda vemos una pequeña serranía arbolada en la que destaca un cerro que con clara referencia a su nombre y con influencia indígena se corona con una serpiente "Coatepec" o "en el cerro de las serpientes" y arriba de este se lee “cerro de coatepeque”, a la izquierda de esta anotación se lee lo que parece ser una firma, no es fácil leer en muchas ocasiones la escritura de estos siglos. Yo leí “P desos Cabecon” y un garigoleo, lo anterior fue una de las cosas que me detuvo en el análisis, pero buscando en el “Portal de Archivos Españoles” dentro del Archivo General de Indias el nombre de Tlatlauquitepec apareció un documento titulado “inventario de bienes: de Soto Cabezón, Pedro de” del cual dice que fue “alcalde mayor de Tlatlauquitepec y san Juan de los Llanos”.



Después busque este nombre dentro de la relación de gobernantes de Tlatlauquitepec de Alejandro Mendoza pero no lo encontré, probablemente este dato no lo haya encontrado en sus fuentes. La firma parece coincidir con el nombre de “Pedro de Soto Cabezón”.

En el valle bajo esta sierra el cual esta muy poco arbolado encontramos tres casas de techo de dos aguas, dos sencillas y una mas elaborada; las de manufactura sencilla parecer ser las estancias que dan nombre al mapa pues bajo las dos es posible entender la palabra “stancia” siendo mas confusa la siguiente palabra y por ultimo “Ruiz” y la casa mas elaborada de la parte central se puede leer “venta de Pisa” y una posible “r”, yo pienso que seria “Venta de Pisarro (Pizarro)” en Tepeyahualco.






Bajo la casa que identifica la venta se halla el camino de color gris indicado con letras un poco corrida la tinta de esta tal vez por la palma del escribano “Camino Real que va a la beracruz”. Casi al paralelo del camino corre un cuerpo de agua, de color azul y con ondas de movimiento, en una de sus partes se lee “salado”, tal vez la tinta de otro documento superpuesto se haya trasladado a este pues no parece pertenecerle.





El río tiene una rivera verde y bajo este es posible ver otra firma, mas difícil de leer que la anterior, yo entiendo ahí “Diego Paredes villany------”.



En la esquina superior derecha podemos ver al sol representado con una cara humana y sobre este una anotación que entiendo como “cegante”, bajo lo anterior podemos ver la representación de un amontonamiento de rocas y bajo este el texto indicando “malpais”, paisaje propio de esa región.



A un costado del área del mal país hay otro texto que entiendo parcialmente como “aquí en la tierra que se pide” lo demás me es incomprensible.




Las representaciones en este mapa tiene ya la influencia europea, el camino y la forma de representa los cerros, rocas y el sol; la única característica indígena que nos muestra es el topónimo “Coatepec”.


  • Mendoza A.. (2005). Historia de un Pueblo, Tlatlauhquitepec. México: CONACULTA, PACMYC & SECRETARIA DE CULTURA.
  • « Estancias de... Ruíz, cerca del cerro de Coatepeque y del camino real que va a Veracruz; Tlatlauquitepec. Puebla, 1611. AGN, Tierras, vol. 2739, exp. 23, ff. 13v. y 14»,Mapas indígenas novohispanos del Archivo General de la Nación[En linea], consultado el 19 junio 2017. URL : http://bdmx.mx/detalle_documento/?id_cod=44&codigo=imagen58&carp=09
















viernes, 19 de mayo de 2017

Antojables 4: los tamales del mercado de Teziutlán


Volvemos a Teziutlán para degustar mas gastronomía de la región, en esta ocasión son los tamales del mercado “Juárez” que gozan de buena fama. No son los tradicionales del área que comprendió el Calpixcayotl, con totomoxtle y de consistencia compacta, sino tropicalizados con hoja de plátano y masa aguada, lo anterior quizá sea por la cercanía de esta ciudad ya con el estado de Veracruz.



El local es el típico de los mercados, solo se limita con el siguiente por bancas y sillas dispuestas para su uso, adornado con la publicidad de Coca-cola y unas cuantas rejas de refrescos. Entonces nos reciben dos jóvenes que nos ofrecen el menú: los hay de salsa roja, verde, rajas y Chilahuate.



Los tamales se mantienen calientes en unos canastos de carrizo semejantes a los que se fabrican artesanalmente en la zona baja de Tlatlauquitepec, cubiertos con plástico color azul.



Yo me decido por el Chilahuate, tamal común en Teziutlán y los municipios Veracruzanos próximos; el relleno de este tamal esta constituido por frijoles, chiltepín verde, cebollín, chayote o erizo y cacahuate o ajonjolí. Mi acompañante se decide mejor por uno de salsa verde al serle extraña la opción con verduras.



La textura es buena y fluida, común en este tipo de tamales, el sabor de los rellenos en el caso de las salsa es agradable y un tanto picoso. En el chilahuate no logre distinguir mas que el sabor de los frijoles sin ningún tropiezo de alguna otra verdura.



Estos tamales los podemos acompañar con un atole de grano de venta en el mismo local, este si tradicional dentro de la región del Calpixcayotl de Tlatlauquitepec.

El ambiente en el mercado es una mezcla de olores de diversos guisos, verduras, frutas y hierbas curativas, complementándose con rimas de un mal rapero y las notas de la guitarra de un señor de la tercera edad.

El precio de cada tamal es de 12 pesos, adecuado de acuerdo al tamaño aunque el sabor ya no es el mismo que probé hace algunos años.




miércoles, 26 de abril de 2017

Explorando la cueva de Tepehican



Las cuevas y cavernas han sido de los lugares mas buscados y usados por el ser humano desde épocas muy remotas, ya sea como habitación, cementerio o lugar de ritos. En la época prehispánica se pensaba que las cuevas eran fauces de serpientes gigantes y por eso se les representaba como una derivación de ellas, probablemente de esta tradiciones vengan las leyendas de serpientes que habitan en estas oquedades.








Nuestra región tiene características geológicas especiales de naturaleza marina y volcánica, que permiten la existencia de numerosas cuevas en la zona, una de las mas grandes es la que se encuentra en Tepehican que como su nombre indica, esta detrás del cerro. Pueblito de raíces indígenas donde aun es posible oír el tejuatzin y el tsinoke de los saludos en náhuatl, ver lomerios sembrados de maíz criollo, oír el paso del agua de manantiales de agua dulce y sentir el aire desde sus miradores.



Mirador del Cerro Cabezón.



Llegar a esta comunidad es fácil desde Tlatlauquitepec, bien a pie por Huaxtla o en transporte colectivo, no hay pierde.


Esta cueva siempre fue esquiva para mi, bien por falta de tiempo o por mala suerte no había podido explorarla. Supe su ubicación gracias a una amiga que días antes la había visitado, se encuentra realmente cerca de la carretera.

Mi interpretación del glifo basado en el códice Mendoza.

Sabiendo el área en donde se encontraba, me decidí junto con mis dos hermanos a explorarla, el ultimo sábado de vacaciones de semana santa fue el día escogido, solo íbamos armados con unas botellas de agua y dos jicamas para calmar la sed que como se sabe ataca a los caminantes.

¡En Marcha!


8 de la mañana, el día esta fresco y nos permite caminar sin sentir los rayos del sol sobre nosotros, tomamos una combi de la ruta 5 que va para Zacapoaxtla, bajamos en la ermita de la virgen de Guadalupe que se encuentra sobre la carretera y aun lado del camino hacia el cerro Cabezón. Ya ahí nos encontrábamos un poco confundidos hacia donde seguir, sabíamos que la cueva no se encuentra en el cerro Cabezón, sino en un sendero que a mano izquierda hace una “Y” con la carretera.

Caminamos por este sendero que se encuentra a unos 50 metros de donde nos bajamos de la combi sobre la carretera, en el no hay ningún letrero que indique la ubicación de la cueva, solo nos guiamos por lo que nos dijeron 3 personas que encontramos en el camino.

Quien nos indico el tramo final del camino fue una señora que llevaba cargando en la espalda un costal, nos dijo que ya habíamos pasado y que ya íbamos rumbo a Cuacuilco, ademas de contarnos que en Tepehican la gente teme meterse hasta el fondo de la cueva pues “se cierra y uno ya no sale”.



La ultima parte del sendero esta en declive hacia un barranco, lo primero que vemos relacionado con la cueva es el sistema de captación de agua potable, que según nos explicaron viene de dentro de la cueva y a un costado par de lavaderos. Un poco más adelante nos encontramos con la entrada de la cueva, que parece recibirnos con lozas de piedra a manera de escalones como si alguien los hubiera colocado ahí intencionalmente.



La primera parte de la cueva es muy grande, es posible entrar parado y sin ninguna dificultad, a unos 15 metros dentro se pierde visibilidad y empieza la penumbra, ¡tontos de nosotros! pues olvidamos traer una lampara, la del celular que no sirve de mucho. Y sin esperarlo se oyen unos aleteos y chillidos; veo una silueta tras mi hermano menor, el temor de lo inesperado aparece, pero se esfuma rapido despues de apuntar la lampara a esa silueta que resulta ser una roca y los ruidos solo son murciélagos que nos dan la bienvenida a su hogar.



Ya pasado el miedo momentáneo a los murciélagos y a las sombras humanoides; nuestros ojos se adaptan a la oscuridad y nuestro oído al poco ruido que hay. A lo lejos se oye una gotera, ¡claro!, este tipo de cuevas se forman por la acción del agua sobre las rocas, ahora se ve muy poca por el suelo pero seguramente en época de lluvia y antes de que esta fuera encausada para el consumo humano formaba un riachuelo que bajaba por la cañada que forma el barranco.



El suelo en tramos es difícil de caminar por las rocas que en el hay, pero todo el cuidado que tengas no evita que se ensucien los pantalones con el lodo y guano de los murciélagos.



Una de las cosas que me emocionaba de llegar a entrar en esta cueva eran las pinturas rupestres que según varios textos se hallaban en las paredes de la cueva, las únicas que logramos ver fueron las pintas modernas de la gente que visita el lugar, algo así como “te amo Julieta”, “el pájaro consuela” o “julio de 2000”; probablemente nunca existieron, están mas adentro o desaparecieron debajo de las pintas modernas.




Tal vez por lo que nos contaron acerca de que la cueva se cierra o bien por la falta de una buena lampara no entramos mas de 80 metros dentro de la cueva, decidimos dejarlo para otra ocasión donde volveremos bien equipados.





Una vez fuera, pudimos apreciar mejor el panorama, los detalles del tallado de la roca y la flora que rodea la entrada, no cabe duda que es un buen lugar para una aventura.





Afuera en el lavadero encontramos a una de las personas que nos había indicado el camino, era una señora que lavaba su ropa mientras sus hijas jugaban en el agua; nuestras dudas empezaron a ser despejadas por ella después de saludarla, nos comento que la cueva es muy larga y que si nosotros pensábamos que habíamos recorrido la mitad pues estábamos mal, que al fondo se vuelve muy pequeña y que hay un tramo en donde el agua te llega hasta el cuello y que la única persona que conoce el fondo es su esposo.



Le preguntamos si había otro sendero para salir a la carretera, a lo cual ella nos lo afirmo e indico en camino a mano derecha de la cueva. Seguimos este camino que nos lleva a orillas de la milpa y nos dirige directamente a la carretera estatal, en donde encontramos ya un letrero que indica la cueva, este sendero es mas corto que el que había tomado; ¡que tontos nos sentimos!.

ubicación del sendero.


Esta pequeña aventura no termino aquí, te invito a leer el desenlace en la próxima publicación..














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