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Por falta de tiempo y por razones personales seguiré escribiendo en el blog de manera esporádica.

domingo, 27 de abril de 2014

El camino de herradura de Tlatlauquitepec a Ilita

En una entrada anterior hable de los caminos que comunicaban a Tlatlauquitepec con el centro de México y la costa, desde la época prehispánica (aquí), en ella se habla también de los caminos de herradura ocupados por los viajeros y comerciantes; un gran ejemplo de un camino de herradura comparable con “el camino de Santiago de Compostela”, el del “inca “a Machu Picchu”, el “Santa Fe Trail” y el tramo del camino Real a Tierra Adentro en el estado de Nuevo México, son los corredores de Hueytlalpan, caminos empedrados y de los cuales se ha tolerado su destrucción y abandono.

Imagen de una parte de los corredores de Hueytlapan, fotografía de la
revista Arqueomex.
Camino del Inca, Peru, fotografía de Osvaldo Colman en Panoramio.
Camino a Santiago de Compostela, tramo Arzua-Compostela.
Parte del camino Real a Tierra Adentro,
en Rancho Taos, Nuevo México;
 fotografía de Hal Jackson en Panoramio.


Estos caminos de Tlatlauquitepec si bien no los podemos comparar con los arriba descritos, podemos estar seguros que contaban con una buena infraestructura, como puentes y  algunos tramos con ligeros empedrados (solamente piedra, el caracol que lleva al cerro Cabezón es un ejemplo). Estos caminos son lo suficientemente anchos para el cruce de carretas o carretones, siendo más frecuente el paso de gente a pie y caballo.

Los documentos encontrados en el archivo parroquial de la iglesia de la Asunción, nos narran de la construcción de puentes y empedrados en el pueblo, obra importante que sabemos no fue impulsada por el gobierno sino por los curas locales.

Andrés de Arce y Miranda, cura de Tlatlauquitepec 
de 1731 a 1739.


Con la duda ¿existirán todavía vestigios de estos caminos?, me dirigí a googlemaps para ver posibles senderos, grande fue mi sorpresa al descubrir un gran tramo desde Tlatlauquitepec a Ilita; caminos que han sido invadidos por la actual carretera en algunos tramos, pero aún son ocupados por la gente.De este camino sabemos que se empezó a adecuar al paso por el cura Juan González Moreno, quien llegando a este curato en el año de 1779, empezó a sacar los cimientos para los puentes necesarios, poniéndoles vigas encima; los puentes de Pezmatlán e Ilita fueron acabados bajo la supervisión del cura Ambrosio López del Castillo.





Siendo así y con la gran compañía de mi hermano menor, planeamos nuestro recorrido basándonos en el mapa satelital, no sabíamos que nos esperaba ya que jamás había llegado caminando más lejos de Analco.

¡En Marcha!


Viernes, 8 de la mañana, el sol permite caminar sin ser calcinados por sus rayos; caminamos rumbo al centro, no nos detendremos hasta llegar a la esquina de Guillermo Prieto con avenida Revolución, pasamos por el Titanic (por cierto muy sucio), nos detenemos y vemos el busto en honor a Andrés Mirón, me llama la atención la poca información que hay de él (dejando de lado las historias populares).


La avenida Independencia.

Busto de Andrés Mirón.


Hemos llegado a la esquina de Guillermo Prieto con avenida Revolución, el camino a Analco o le llaman algunos “el camino real a Tezonteco” (ignoro él porque); esta calle perdió su empedrado no hace muchos años, solamente en donde empieza el declive más pronunciado, encontramos lo que quedo de este.


La esquina de Guillermo Prieto con avenida Revolución.

Parte del empedrado que nunca debió desaparecer.


Bajando por este camino llegaremos a la barranca de Analco (interpretado del náhuatl como “lugar al otro lado de río o agua”), unida a Tlatlauquitepec por el puente colonial, hecho con la misma piedra del empedrado (traída de la zona de Mecayucan o Jiliapa).


Por extraño que parezca, este puente da un ligero
 parecido al de su homonimo barrio en Puebla.


Pasando este puente y la otrora barranca (ahora el libramiento), encontramos la calzada empedrada de Analco (más nueva que de la calle que baja de Tlatlauquitepec, la piedra no es rosa, es de color gris), desde la cual distinguimos ya una buena vista del centro y del cerro Cabezón, además de antiguas terrazas de siembra y otras construcciones curiosas.

Tlatlauquitepec y el Cerro Cabezón al fondo.

Aquí podemos ver las terrazas de cultivo.

Poste como los que estaban en el centro hace muchos años y una
escalera de piedra rustica.


Hemos llegado a la iglesia de Analco, de allí nos dirigimos a la esquina donde hayamos una casa de solida construcción pero en ruinas, donde empieza el camino a Pezmatlán, el cual es cortado por las excavaciones de las que es víctima este cerro para extracción de arena y por las cuales puede desaparecer este barrio. 

El camino empedrado con la iglesia de Analco al fondo.


Lapida del panteón de Analco.

Iglesia de Analco.

           
Aquí empieza el camino a Pezmatlán
La parte del camino que aun existe.
Aquí es donde fue cortado de tajo el camino para aprovechar la arena del lugar,
ahora es un basurero.


Nosotros seguimos entre la milpa apenas en crecimiento, pero nos detuvo el guardián del lugar, ¡un perro!, que nos hizo volver y continuar ahora un tramo por las orillas de la carretera.

Andando en la milpa, la vista era muy bonita; el perro que
 nos esperaba un poco adelante cambio nuestro rumbo.

Ya veíamos por donde bajaríamos.

Esta imagen seria imposible hace unos 100 años, Analco abarcaba hasta
Tzocuila y el cerrito no estaba dividido en dos.

Por aquí habríamos bajado de no haber explotaciones de arena.


Seguimos la vereda apenas visible que cruza la carretera y llegamos al puente que unía Analco y Pezmatlán sobre el rio balastrera, el cual todavía se conserva en regulares condiciones, este puente a diferencia del de Analco está fabricado con los cantos rodados del río, siendo una piedra más bien grisácea que rosa.

La arena nos marca el camino.

El camino es transitado, vemos huellas de diversos zapatos, caballos y perros.

Podemos ver que el puente aun esta allí.

Efectivamente allí esta.



Nuestro siguiente paso es una pendiente en zigzag, la cual nos llevara ya al barrio de Pezmatlán.

Iniciamos la subida a la pendiente, si esta pesadita.

Ya desde este camino hay un buen panorama.
Pezmatlán nos recibe con el canto de unos gallos, el ladrido de perros y basura (por lo menos en esta calle); más adelante nos topamos con varias personas que nos reciben con un “buenos días” y una sonrisa en su rostro.

Los gallos de Pezmatlán.


El saludo, signo de educación nos fue dado en esa casa.
Ya decididos a apresurar la marcha, por faltarnos menos en nuestro trayecto, cruzamos la carretera y nos dirigimos al centro de este barrio; Pezmatlán el “lugar donde abundan las pezmas o la hojarasca”, cuna de Ambrosio López del Castillo, tan querido en Tlatlauquitepec por sus varias obras.

Vemos el tramo carretero de Pezmatlán.

Ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe.

Sigamos....

Ambrosio López del Castillo, cura de Tlatlauquitepec de 1817 a 1853.


Llegamos a la iglesia de Pezmatlán, construida entre 1920 y 1923 y erigida bajo el patronazgo del santísimo sacramento, allí nos detuvimos a comer la indispensable torta y tomar agua; enfrente de ella vemos el camino que seguiremos hacia Ilita (lugar donde abundan ilites o abedules), el otro va a Tepanzol (lugar del muro o limite viejo).

Podemos ver la iglesia, de una sola torre y con su pequeño atrio, otrora panteón.

En su fachada vemos la cara de Cristo y la fechas del inicio de construcción y
de la primera misa.

Una lapida del atrio. 

La puerta a la torre estaba abierta, siempre me ha gustado ver estas escaleras,
de escalones pequeños.

Allí también vimos un apisonador para trabajos de albañilería


Los 2 caminos, el de la derecha a Ilita, el de la izquierda Tepanzol.
Seguimos hacia Ilita, el camino se ve nuevo, recién pavimentado y pintado (camino antiguo remodelado), pero no llega a nuestra próxima parada, el puente que une Pezmatlán e Ilita, de construcción similar al que vimos antes, con cantos rodados del río que cruza.

En todo el camino vimos esta planta: huele de noche, florifundio o bien toloache,
 muy común pero de efectos narcóticos.

Algunas casitas y su cocina de humo.

Aquí acaba el pavimento.

Ya podemos ver la rivera del rió, muchos ilites.


Sin desviarnos, allí esta el paso por el puente.

El arco del puente, mas de 100 años de edad y sigue en pie.


En el río vemos piedras iguales que las de la construcción del puente.
La ribera del rio, llena de ilites casi nos anuncia la llegada a Ilita, pasamos el puente y subimos una cuesta, es posible ver el empedrado rustico de estos caminos, solo la piedra; vemos también algunas casas, pequeñas ermitas y una buena vista del cerro Cabezón.





Hemos llegado a la iglesia de Ilita, lugar que comparte un origen de su imagen principal con Huaxtla, además de una leyenda fantástica:

Allá podemos ver las casas del barrio.

La entrada a la iglesia, sin duda es bien diferente.

El suelo de esta entrada es un bonito empedrado.

El tejado y un detalle del arco.

El cerro Cabezón desde el panteón.

Esta talla en la puerta nos recuerda a la imagen custodiada dentro.

El interior de la iglesia.

El duende y el cristo de Ilita:


[…] a dicho señor de Horta el tiempo que aquí fue cura, le molesto un duende, cuyas inquietudes tolero con paciencia y que en uno de los caminos de la administración, había un paraje o puesto tenebroso y sombrío, donde atemorizaban los indios con funestas visiones y fantasmas. Y que dicho señor hizo allí sus exorcismos, y desde entonces ya no se experimenta cosa semejante. Este sitio o lugar (como dicen los feligreses) es en el camino para Atempan, en la barranca llamada Tzautec, o piedra de mala agüero, y con efecto en ella hay un pedrón o peña que se conoce estar desbaratada a mano. […]


Lorenzo de Orta, cura de Tlatlauquitepec
de 1605 a 1640.


El cura José Atanasio Tirado,[…]  yendo en el mes de enero de 1771 al pueblo de Teteles, en la dicha barranca (que divide Ilita de Teteles), vio derrumbado un mogote (montículo) de arena al pie de un corpulento Xicalahuate (tipo de encino), y que de la raíz de este, estaba formado un crucifijo completo, y solo tenía la imperfección de la cascara: que a su vuelta de Teteles, vinieron muchos de aquel vecindario con él, acabaron de escarbar la raíz, y el muy piadoso don Antonio Fernández Valera, mayordomo de Animas de aquel pueblo, se lo llevo, lo mando a encarnar lo coloco en una piecesita que le hizo de cal y canto en su misma casa: falleció el señor Valera, y después de algunos años, rescato la señora Antonia Matilde Conejo, oriunda y vecina del barrio de Ylita, la que en su fallecimiento me dijo que el señor viniera a la capilla que ya se había levantado con este fin en el barrio, lo que verifique en el año pasado de 846: […] ya se ve que el venerable señor de Horta en esta misma barranca hizo un conjuro a un monstruo infernal que allí hallo sentado en una piedra, la misma que hasta hoy permanece con las tres cruces que dicho señor le formó. Ya el mismo dijo en sus manuscritos que allí se espantaban mucho los indios, y que por eso hizo el conjuro; en efecto es lugar muy pavoroso a pesar de estar ya todo desmontado.

Un trozo de la piedra de la leyenda se encuentra actualmente a un lado de la entrada a la torre, podemos observar solamente un hueco en el cual seguramente estaba una de las tres cruces.

La roca de la leyenda, según una platica se dice tiene marcadas
las garras del diablo.

Orificio donde seguramente se encontraba una de las tres cruces.

Otra vista de la roca.

La iglesia de Ilita y la roca de la leyenda.

Cristo de Ilita, hecho con el Xicalahuate, muy parecido al que se encuentra en
Yaonahuac.
Cristo de Yaonahuac.
El Cristo de Huaxtla es muy diferente, aunque comparte cierta
analogía en su origen.
Vista de la barranca Tzautec (desconozco si la sigan llamado así), lugar de la
aparición del duende y del cristo de Ilita.

Vista de Teteles desde Ilita, lugar donde estuvo durante algunos años
el cristo de Ilita.

La zona arqueológica de Ilita:


Actualmente desconozco si exista pero esta fue explorada por Gerardo Cepeda Cárdenas en los años 70´s y lo describe así: […] el sitio arqueológico se encuentra aproximadamente un km antes, junto a la carretera. El montículo principal descansa sobre una plataforma, este tiene una base de aproximadamente 13 metros de este a oeste y 10 metros de norte a sur. En el centro de él se encuentra un poste de teléfonos, y evidencias de un saqueo que dejo un gran hueco.

Posiblemente este sea el montículo, cerca de la curva del Carmen,
(si no me miente Wikimapia).



No me parece raro que haya existido o exista una zona arqueológica, ya que cerca encontramos a Teteles y el antiguo pueblo de Yaonahuac (la zona arqueológica).

Tetelictic, antiguo Yaonahuac.


Bueno llegue a mi meta, "Ilita", ¿cual sera la siguiente?, no lo se pero hay que descansar y disfrutar el paisaje de la región.





Ya al regresar a Tlatlauquitepec, en la estación de las
combis vi este anuncio, mezcla moderna del español
y náhuatl; me causo mucha gracia.

Datos:


  • Diario de un cura de pueblo y la relación de los señores curas que han servido la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don Ramón Vargas López, Ernesto de la Torre Villar.
  • Tlatlauquitepec , provincia prehispánica del Imperio Azteca, de Gerardo Cepeda Cárdenas (facilitado por Guillermo Martínez Rodríguez). 


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